Desarrollo – Infancia y trauma. Constancia objetal

La constancia objetal ha sido definida como la capacidad para mantener una relación que perdure con una persona específica, siendo percibida aun ante su ausencia o desde el punto de vista inverso la tendencia a rechazar substitutos de una persona determinada con quien se tiene una relación afectiva. Esta capacidad se desarrolla en un proceso gradual que se inicia de forma incipiente entre los seis meses cuando se inician las relaciones objetales y los dos años de vida.

En esta etapa la representación mental de la madre se mantiene aun no estando presente físicamente, en las etapas anteriores cuando la madre está fuera del campo visual del niño esta permanencia no se establece. La función en el ego consciente de la constancia objetal es ayudar al niño a regular emociones intensas, por lo tanto el desarrollo de la misma tiene relación directa con los mecanismos internos de autocontrol.

La constancia objetal se desarrolla a través de los juegos de interacción entre madre e hijo y en la etapa de inicio de las prácticas en donde el niño en sus exploraciones del entorno pierde el contacto con la madre y luego retorna en su búsqueda, una afectación de esta capacidad por maltrato, por desatención o incluso por excesiva presencia afectaría la capacidad de regular emociones y la ausencia de una representación interna sobre la cual apoyarse ante la frustración de deseos, predisponiendo al niño a la desregulación emocional.

La constancia objetal otorga seguridad interna y es la base sobre la cual el niño, en otras etapas de su desarrollo, se vinculara con los demás, por lo tanto influirá en vínculos afectivos futuros de pareja u otros distintos en sus ámbitos de pertenencia.

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