La conducta social

04-02-2012 in Psicología y psiquiatría by Christian Chaler

Por conducta social se entiende aquellas conductas que están orientadas hacia el ámbito social compartido por todos los seres humanos en función del ámbito de observación. Podríamos decir que son conductas sociales aquellas que se relacionan con los componentes de sistema social, incluidas en estas:

  • Las conductas relacionadas al trabajo, ya sea de búsqueda, cumplimiento, generación y mantención de fuentes de trabajo.
  • Las conductas relacionadas al dinero, obtención, ahorro, gasto y administración del sistema económico.
  • Las conductas relacionadas al ambiente, contaminación, cuidado de los ecosistemas, relación con la naturaleza desde el ámbito urbano.
  • Las conductas relacionadas al bienestar social de los demás, incluidos la salud, educación, calidad de vida.
  • Los estilos de vida, incluidos la tendencia al materialismo, espiritualismo, dedicación a la ciencia, el arte, el deporte, las correctas relaciones humanas, el esparcimiento, los estilos de vida derivados de la opulencia y los estilos de vida derivados de la carencia.

Las conductas sociales implican la cohesión con otros seres humanos en relación a los ámbitos o subsistemas en que puede dividirse la sociedad para su estudio y comprensión (ver análisis mas detallado) de esa cohesión entre seres humanos, que en términos generales tiene un patrón variable pero que se comporta cíclicamente en todos los sistemas componentes de la sociedad, se produce una dinámica de interacción y de esa dinámica cíclica, se generan fuerzas que producen un impacto en nosotros y en el ambiente.

Esas fuerzas están conformadas por el impacto resultante de las acciones individuales de todos los seres humanos que interactuamos en los diferentes subsistemas que conforman el sistema social, las consecuencias en el desenvolvimiento del sistema social de este impacto mencionado, es lo que determina la adaptación o desadaptación de la conducta social.

Este impacto no lo percibimos en tiempo real por los seres humos, requiere en muchos casos de estudios especializados complejos y por lo tanto para tener un marco de referencia de acción social, hacen falta mas factores aparte del contenido de conocimientos que recibimos a través del sistema de educación al respecto de los aspectos sociales o el sistema legal que castiga las conductas que la sociedad no considera aceptables.

Como analizamos en el documento el aspecto emocional sensorial, nos movemos en la vida impulsados por el haz de tendencias provenientes del núcleo instintivo afectivo del aspecto emocional sensorial, que en función de la percepción de lo externo, permite mediante el entendimiento del mundo, hallar caminos que canalizan las tendencias y se transforman en necesidades concretas, por lo tanto las necesidades personales pueden estar en discrepancia con las necesidades que el desenvolvimiento social evidencia, o el caso podría ser, que la satisfacción de las mismas, necesite de una adecuación, restricción o modificación en función de las necesidades sociales y por lo tanto es necesaria la voluntad para la concreción de conductas que no produzcan un impacto social que de una resultante desadaptada.

El mundo externo ofrece, a través del modo de vida actual derivado del capitalismo y el materialismo, toda una infinitud de estímulos materiales que favorecen la conformación en los seres humanos de necesidades materiales, que en relación a la intensidad y repetitividad de su satisfacción están muy por encima de lo que en realidad necesitamos los seres humanos materialmente.

Por un lado esto genera que, dentro de los mecanismos del sistema social, unos obtengan en exceso bienes materiales y otros no tengan lo necesario para vivir, producto de puntos de inflexión en lo mecanismos de distribución de los ingresos y producto también de que gran cantidad de seres humanos, viven impulsados desde su interno a tener necesidades cuasi compulsivas de adquisición de bienes materiales, que derivan en creencias al respecto de estilos de vida que en realidad son la excusa perfecta, para que desde el núcleo instintivo afectivo se impongan tendencias que a través de la voluntad deberíamos tener los seres humanos superadas o en el peor de los casos controladas, siendo la prueba de esta afirmación, el hecho concreto y palpable de todos los problemas sociales por los que atraviesan las sociedades que conforman la humanidad.

Como analizamos en el documento el aspecto emocional sensorial, las emociones se correlacionan con las tendencias y cuando el egoísmo traspasa la esfera de lo necesario para la conservación y se instaura en el ego, impulsa la gama de sentimientos del querer todo para si mismo, como si de ello dependiera nuestra conservación y con una intensidad cuasi instintiva, que frente a los estímulos externos mencionados, se identifican en el ambiente caminos para canalizar esas tendencias que son las necesidades.
En este caso particular la satisfacción de necesidades materiales sustentada a través de una conducta individualista y competitiva e impulsada por una filosofía política y económica capitalista extrema, se constituye en la justificación intelectual de la pugna interna compartida por todos los seres humanos para poder liberar el egoísmo sin culpas sociales.

Lo analizado es una conducta socialmente aceptada actualmente y que es el origen de toda la gama de síntomas sociales que podemos apreciar en:

  • El hambre
  • La erosión de los ecosistemas
  • Las guerras y enfrentamientos por los recursos energéticos
  • La falta de puestos de trabajo
  • La exclusión social

Siendo estos síntomas la evidencia del padecimiento de un trastorno psicosocial de envergadura, el cual, como sociedad no aceptamos conscientemente, ya que de aceptarlo significaría que tengamos que poner la voluntad en marcha para superar el nivel de egoísmo que a cada ser humano nos compete y tener una conducta social distinta, con resultados de exclusión mínimos o inexistentes.

Lo antes mencionado tiene como origen, que los seres humanos dotados de entendimiento y razonamiento, debemos lograrlo por el uso de nuestras facultades superiores a través de los recursos mentales y la voluntad.