Novedades de la tilde diacrítica

15-03-2012 in Lengua by berta

La tilde diacrítica es el acento gráfico que se usa para distinguir aquellas palabras de nuestra lengua que se escriben igual, pero pertenecen a categorías gramaticales diferentes (homófonas): «Te voy a poner un piso/Voy a hacerme un ; Acuérdate de mi padre/ Acuérdate de mí; El juego es rápido/Él juega rápido…; Aún no ha llegado/Aun sabiéndolo no acudió a la cita».

 

Normalmente, esta tilde diacrítica va sobre las formas tónicas (las que se pronuncian con acento de intensidad), salvo excepciones como los nombres de las letras «te» y «de» y los de las notas musicales «mi» y «si» —aunque son tónicas se escriben sin acento gráfico— o la palabra «más» cuando significa sumase pronuncia como átona (sin acento de intensidad) pero se escribe con tilde—. Para los desmemoriados, el acento de intensidad o prosódico es el realce con que se pronuncia una sílaba con respecto a las demás que la acompañan.

 

Como se trata de un tema bastante extenso y complejo, en este artículo me gustaría centrarme solo en las novedades que la “Ortografía de la lengua española” de 2010 ha establecido respecto a la tilde diacrítica, probablemente uno de los ámbitos más afectados por los cambios propuestos en dicha obra.

 

1) La tilde diacrítica en los demostrativos. Recordemos que los demostrativos pueden ser adjetivos (cuando modifican al sustantivo): «Este jarrón tiene un siglo; Esa sartén no es buena para las tortillas; Aquel hombre moreno es mi padre»; o pronombres (cuando ejercen funciones propias del sustantivo): «Me gusta esa; Eligió aquel; No quiero ponerme ese».

Durante mucho tiempo (y así lo recoge aún el “Diccionario panhispánico de dudas”), las normas dictaban que la tilde diacrítica se utilizara en los pronombres demostrativos cuando existiera riesgo de ambigüedad, como en el ejemplo «Cuando estos regalos compran, aquellos libros leen». Sin embargo, la novedad de la “Ortografía de la lengua española” de 2010 es que se recomienda no tildar los demostrativos en ningún caso. ¿En qué se basan para realizar estos cambios, os preguntaréis? Vamos a aclararlo a continuación:

  •  Hemos visto antes que para que se utilice la tilde diacrítica tenemos que tener dos palabras homófonas (una tónica y otra átona), pero los demostrativos (sean pronombres o adjetivos) son todos tónicos.
  • Los ejemplos de ambigüedad como el explicado en el fragmento anterior se pueden solucionar fácilmente con cambios en la redacción: «Cuando estos compran regalos, aquellos leen libros». Basta con modificar el orden de las palabras para que la frase deje de ser ambigua.
  • Por último, según las teorías gramaticales actuales, no es necesario diferenciar entre adjetivos demostrativos y pronombres demostrativos, sino que basta con llamarlos determinantes demostrativos.

Por tanto, y concluyendo, la recomendación de la Academia es que no se tilden nunca, aunque tampoco se habla de que el hacerlo sea una incorrección ni son taxativos como en otras normas.

 

2) La tilde diacrítica en «solo». Para refrescar la memoria, recordemos que la palabra «solo» puede ser un adjetivo: «No me gusta vivir solo»; o un adverbio: «Solo nos fuimos dos días». Las antiguas normas (también así lo sigue recogiendo el “Diccionario panhispánico de dudas”) prescribían el uso obligatorio de la tilde cuando hubiera riesgo de ambigüedad: «Estaré solo un mes». En cambio, la nueva Ortografía recomienda no tildar el adverbio «solo» en ningún caso, ya que la ambigüedad puede solucionarse por el contexto, cambiando el orden de las palabras, la puntuación o sustituyendo el adverbio por «solamente» y «únicamente» («Estaré solamente un mes»).

 

3) Supresión de la tilde diacrítica en «o» cuando va entre cifras. Según reglas antiguas, la «se acentuaba entre cifras para evitar la confusión con el cero; desde la publicación de la “Ortografía de la lengua española” de 2010: la conjunción «no se tilda nunca.

 

¿Entonces? ¿En qué casos seguimos utilizando la tilde diacrítica después de las novedades?

  •  En algunos monosílabos como: «té/te; mí/mi; si/sí; de/dé; el/él; mas/más; se/sé; tu/tú». No me voy a detener en esta entrada a explicar a qué categoría gramatical pertenece cada uno, ya que hay mucho material en internet sobre el tema y no quiero extenderme demasiado. En el “Diccionario panhispánico de dudas” podéis encontrar una tabla muy útil y explicativa.
  • En los interrogativos y exclamativos «adónde, cómo,cuál, cuán, cuándo, cuánto, dónde, qué y quién». Os invito a leer esta entrada de mi blog dedicada a ellos.
  • Para diferenciar «aún/aun»: la palabra «aún» lleva tilde cuando equivale a «todavía», ya tenga significación temporal o ponderativa/intensiva. «No se han ido aún; Tu hija es aún más lista». Sin embargo, la palabra «aun» no lleva tilde cuando equivale a hasta, también, incluso o siquiera (con la negación «ni»): «Ni aun ella advirtió lo que pasaba». Cuando «aun» tiene sentido concesivo, tanto en la locución conjuntiva «aun cuando» como si va seguida de un adverbio o gerundio, también se escribe sin tilde: «Aun cuando vengáis, él no querrá salir; Aun así, el niño no come; Aun bajando en ascensor, me resulta difícil salir».

 

Aquí me quedo y no os doy más lata con la dichosita tilde diacrítica. Espero haber sido lo más clara posible que permite el tema, si tenéis dudas preguntadme en los comentarios o contactad conmigo en berta@ecoescritura.com. Si estáis interesados/as en mejorar vuestros escritos, afrontar adecuadamente la tarea de escribir, corregir faltas de ortografía… y, en definitiva, aumentar el conocimiento de nuestra lengua, podéis visitarme en www.ecoescritura.com ¡Allí os espero! Muchas gracias por leerme.