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Interrogatorios de la Real Audiencia de Extremadura. Caso concreto de Ribera del Fresno (Badajoz). (III)

18-04-2011 in Humanidades by José Javier Romero Cachaza

(Continuación de las respuestas)

En esta villa no hay administración de correos ni conductor de valija, y sí distribuidor de cartas que conduce la valija a Villafranca en los días lunes, martes, viernes y sábado de cada semana, y en los mismos trae la correspondencia. No hay dependientes algunos de la Santa Inquisición. No hay regimiento de milicias ni otro alguno y si una partida de caballería del Regimiento del Rey, para perseguir ladrones, contrabandistas y malhechores. Hay un médico con el salario anual de dos mil doscientos reales vellón, los que se les satisfacen del caudal de propios, un cirujano sin salario y dos boticarios.

En el término jurisdiccional de esta villa se crían y cogen las cosechas y frutos a saber: de trigo, cebada, habas, garbanzos, avena, vino, aceite y lana; las cuales con separación han producido en un quinquenio las porciones a saber: de trigo ciento cuarenta mil trescientas sesenta fanegas, de cebada setenta y seis mil novecientos cincuenta fanegas, de habas cuatro mil ochocientas setenta y cinco fanegas, de garbanzos siete mil novecientas quince fanegas, de avena tres mil seiscientas noventa fanegas, de vino diez mil trescientas setenta arrobas, de aceite siete mil setecientas diez arrobas, y de lana fina y añinos veintisiete mil seiscientas veintiséis arrobas.

De cuyos frutos que todos sus sobrantes por lo que respecta al trigo y cebada se venden, sus precios corrientes en el día son la fanega de trigo a veinticuatro reales, y la de cebada a quince, la arroba de lana que toda ella se venden su precio ha sido el año pasado a cuarenta y cuatro reales. Y los perceptores de diezmo en esta villa lo son la mesa maestral de la ciudad de Llerena, la encomienda que posee el Excelentísimo Señor Marqués de Grimaldo, el convento de religiosas de ella, la parroquial iglesia, la Virgen de la Granada de la ciudad de Llerena, y algunos capellanes. Y de algunos años a esta parte se ha notado aumento en la recolección de semillas.

En el término de esta villa hay nueve huertas de regadío, en las que se crían toda clase verduras y vituallas, como son ajos, cebollas, cilantro, perejil, hierbabuena, tomates, pimientos, pepinos, chicharros, fraijones, berenjenas, verdolagas, calabazas, lechugas, lechuguinos, cardos, escarolas, coles, coliflores y otras berzas. Tienen arboledas de peros, peras, ciruelas, coronillas, nísperos, brevas e higos, y todo ello es de superior calidad. Las tierras de labor de esta villa se cultivan con arados llevados de bueyes, mulos, mulas, caballos capones y jumentos.

Por el término de esta villa pasa un río de continua fluencia, cuya agua sirve para regar dos huertas y moler cinco molinos harineros; y en el que se cría alguna pesca, la cual pertenece al común, excepto los meses de veda que se guardan con todo celo. Hay una fuente del común, la cual en años escasos casi no produce alguna.

En esta villa hay dos molinos de aceite, y no hay máquina alguna especial para trillar u otra que facilite el beneficio de alguna cosecha.

La Dehesa del Canchal de esta villa, que es la única de arboleda de encinas, de modo alguno se permite casqueo por lo perjudicial que le es a la arboleda y a quien se aprehende se le exige la pena con arreglo a la real ordenanza. En el término jurisdiccional de esta villa hay cinco dehesas, las cuatro propias del caudal de propios y arbitrios de ella, la una destinada para el ganado yeguar, su cabida dos mil cabezas; las otras tres componen siete mil cabezas de ganado lanar de parir, y la de Redrojo, que es la del Excelentísimo Señor Duque de Medinaceli, de cabida de cuatro mil cabezas, la pastan ganaderos trashumantes en perjuicio del común, causando graves daños a la arboleda de chaparros plantío de que se compone. Los plantíos ejecutados en el término de esta villa son de superior calidad, a motivo de la bondad del terreno.

En el término de esta villa no hay castillos ni casas de campo con terreno propio. En el recinto jurisdiccional de esta población no hay despoblado alguno, que conste por escritos o tradición haber estado poblado.

En este término hay muy poca caza por lo escueto y desmontado, y la que hay son algunas perdices, conejos y liebres; se guarda con toda puntualidad la real orden de veda y en el caso de contravención (que hace años no se experimenta) se exigen las penas impuestas a los contraventores. En el año pasado de mil setecientos noventa no se salió a extinguir las fieras por ser muy poco loboso este término y por cada cabeza o piel de lobo que se presenta se da el premio de cuatro ducados, dos por el lobezno, diez reales por la de zorra y cuatro reales por el cachorrillo, y se puede regular el número de fieras que se matan en cada año al de catorce poco más o menos.

Hay en el término de esta villa únicamente tres colmenares, ascendentes a poco más de doscientas colmenas, las cuales se crían y conservan en corchos de cáscara de alcornoques puestos sobre lanchas de piedra, sobre cobigas de la misma cáscara encima para que les sirva de abrigo. La cosecha de miel y cera es muy parca, pero de superior calidad, con atención a que como no hay montes todas las flores de que se alimentan son las de campiña; y la causa de no haber más número de esta industria no es por causa de robos, sino es por falta de inclinación.

Hay en esta población cría de toda clase de ganadería, como son yeguas, potros, vacas, novillos, cerdos, carneros, ovejas, machos y cabras; de todos los cuales se comercia, vendiendo los potros para el Real Ejército de su Majestad, las vacas para criar y alguna para labrar las tierras, sucediendo esto último a los novillos, y cuando son viejos se venden para los abastos de Madrid, Cádiz, Sevilla y otras partes; los cerdos unos se benefician por sus propios dueños y otros se venden en las ferias de la ciudad de Mérida, villas de Zalamea de la Serena y Zafra; los carneros unos se benefician como las ovejas cuando son viejas, se consumen unas cabezas en la población y otras se venden a los trashumantes para los abastos de Madrid y otras partes, y los machos y cabras cuando llegan a suficiente edad se consumen en el de esta villa. Y de cada clase hay el número de cabezas poco más o menos siguiente: de yeguas, potros, potrancas, tusones, tusonas y capones doscientas veinte cabezas, vacas quinientas doce, bueyes y novillos seiscientas ochenta y una cabezas, puercos, puercas de crías y lechones tres mil ciento trece cabezas,  carneros dos mil setecientos ochenta, ovejas de parir, sin incluir la cría, veintidós mil ciento noventa y seis, machos cabríos doscientos treinta y dos, cabras quinientas setenta.

En el término de esta villa no consta haya minerales algunos, ni hay canteras de mármol o jaspe, y sí un homo de cal y tres de ladrillo y teja, de los cuales anualmente se hace uso.

Y últimamente para que la Real Audiencia se entere del estado de esta población se hace presente: que a esta villa se le están de continuo usurpando las regalías que su común le pertenecen, en cuanto a pasturar lo, corte de madera para los arados de la labor y para sus hogueras en la de retama y otras de su naturaleza, por las villas de Villafranca, Puebla de la Reina, Hornachos, Los Santos, Hinojosa del Valle y Llera; en la primera faltando a lo concordado y ejecutoriado en razón de hasta donde pueden libremente los ganados de este común aprovechar sus pastos y beber sus aguas, penado y denunciando a cuantos ganados encuentran, en tanto grado que en el año pasado de mil setecientos ochenta y siete, sin hacerse cargo del grave delito que se comete en quebrantar término y jurisdicción extraña, dentro del privativo y jurisdiccional de estas villas,  sus capitulares denunciaron un manada de ganado lanar  propia de Doña María Fernández de esta vecindad, para cuyo pago de pena se llevaron una jumenta; sobre cuyos puntos hay litigios pendiente en el Real Consejo de las Órdenes.

La Puebla de la Reina en contravención de lo ejecutoriado y concordado, ha vendido un baldío adehesándolo a un ganadero trashumante, sobre lo que hay también recurso en dicha superioridad.

La de Hornachos los más de los años también en contravención a la comunidad que con esta tiene en la Dehesa de los Lechos, hace cotos de algunos terrenos, sin la aquiescencia de este ayuntamiento, aparentando es para evitar daños en sus sembrados y los cierto es para que los aprovechen algunos ganados de sus vecinos.

La de Los Santos hace años tiene cerrada a este común la comunidad de pasto que le pertenece con arreglo a reales ejecutorias y concordias en su término, sobre lo cual hay recurso pendiente en la Real Chancillería de la ciudad de Granada.

La de Hinojosa del Valle en el presente año ha tenido la osadía de dentro del término y jurisdicción privativa de ésta, de entrar una piara de ganado de lana de Doña María Fernández de esta vecindad, por decir que parte de la manada había entrado en su dehesa boyal y habiéndosele despachado oficio, no sólo se negó a la entrega del ganado, sino también se adaptó por término suyo propio la jara nombrada del medio, sin más instrucción que la voluntaria de su justicia, sobre lo cual hay autos formados.

Y la de Llera sin embargo de constarlo por vista de la real ejecutoria que conserva esta villa, de que su común de vecinos no sólo tiene acción y derecho a pastar con sus ganados el Sitio de Bendeacas, sino es también a cortar la madera que necesite este vecindario para la construcción de arados para la labor y otros artefactos, como también la leña seca, rodada, retama y otra que no sea de matanegra, hace muchos años que de modo alguno quiere cumplir con lo último, antes si llevando crecidas penas a este común.

Que es todo cuanto podemos manifestar por ser cierto, constante y verdadero, y lo firmamos en Ribera del Fresno y marzo siete, año de mil setecientos noventa y uno. Licenciado Don Diego Miguel Morillo Quintana. Don Manuel de Brito y Gragera. José Serraño. Don Francisco Antonio Zalamea. Don Lorenzo Fernández Galeano. Don Diego Morillo Quintana y Tena. Vicente Francisco de los Reyes. Juan Contreras. Fui presente Juan García Delgado.

(Sigue)

Interrogatorios de la Real Audiencia de Extremadura. Caso concreto de Ribera del Fresno (Badajoz). (II)

17-04-2011 in Humanidades by José Javier Romero Cachaza

(Continuación de las respuestas).

El posito real de esta villa se compone en el día de cinco mil ciento veinticinco fanegas, siete celemines y dos cuartillos de trigo, de las cuales se hallan existentes en especie efectiva tres mil novecientas diecinueve fanegas, un celemín y dos cuartillos de trigo; y las restantes mil doscientas seis fanegas y seis celemines, las mismas que están debiendo los vecinos labradores y peujareros, procedentes las mil ciento sesenta y cuatro fanegas de la data de sementera, que les fue repartida a virtud de licencia de la subdelegación de la ciudad de Llerena en el año pasado de setecientos noventa,  y las cuarenta y dos fanegas y seis celemines restantes procedentes de los anteriores adeudos, según que así resulta del único cuaderno de escrituras de obligación a su favor otorgadas por los vecinos deudores, que es el que rige. Y también tiene de fondos suyo propio e indubitable en especie efectiva de moneda veintiocho mil cuatrocientos sesenta y nueve reales y treinta y tres maravedís de vellón, en esta forma: los veinte mil reales vellón impuestos en el Banco Nacional San Carlos a virtud de superior orden, y los ocho mil cuatrocientos sesenta y nueve reales y treinta y tres maravedís de vellón en su arca de cuatro llaves.

Esta villa tiene y observa para el régimen y gobierno económico sus ordenanzas municipales, aprobadas por su Majestad (que Dios guarde) y señores de su Real Consejo de las Órdenes, su fecha en Madrid a catorce de febrero del año pasado de mil setecientos treinta y uno.

No hay curia eclesiástica y sí está sujeta esta villa por dicho fuero al provisor de la ciudad de Llerena y vicario general como territorio del Priorato de León.

En esta población hay una sola parroquia con el nombre de Santa María de Gracia, su dotación y emolumentos son accidentales, motivo porque a ciencia cierta no pueden manifestarse sus importes, pues dependen sus productos en cada año de los diezmos de una casa que se le elige con el nombre de Cañama y en los rompimientos de sepulturas. Y el párroco que la sirve es nombrado por Su Majestad y señores del Real Consejo de las Órdenes, el que goza de cinco mil reales de vellón procedentes los cuatro mil de la campaña y los mil restantes de nómina. No hay en esta cementerio y sí hay necesidad de él, y puede cómodamente edificarse contiguo a la Ermita de los Santos Mártires, cuya iglesia verificado dicho caso podrá servir de capilla.

En la parroquial de esta villa hay solo un beneficio con el nombre de las Bastillas, el cual en sus vacantes se presenta por el Rey Nuestro Señor y aunque en el término de esta villa tiene algunas suertes de tierras, se ignora su dotación y gravámenes, y el cual no necesita residencia personal. Y en cuanto a capellanías hay el número de ciento veintinueve, la cuales más de ellas se hallan indotadas, por no llegar con mucho exceso a la congrua señalada en este territorio, que son mil trescientos veinte reales vellón, otras se hayan sus bienes del todo perdidos, provenientes de haberlas obtenido en sus vacantes capellanes forasteros, y de ellas algunas requieren asistencia personal.

En esta dicha villa hay un hospital con el nombre de Santiago, digo San Juan, el cual sólo sirve para hospedaje de pobres que mendigan, del que es patrono el ayuntamiento de ella,  quien anualmente nombra mayordomo y el que tiene de dotación anual setenta y dos reales de vellón de réditos de censo, los que sirven para reparar sus albergues. También hay cuatro obras pías, la una secularizada y la que hasta de presente conoce Su Majestad (que Dios guarde) y señores presidente y oidores de la Real Chancillería de la ciudad de Granada, y es la que fundó Gómez Martín Gragera, de la que es patrono administrador Don Rodrigo de Brito de esta vecindad; la que tiene de dotación anual cuatrocientos cuarenta y cuatro reales vellón de réditos de censos, y veintiuna fanegas de trigo, cuyo dinero se invierte en comprar trigo y repartirlo de limosna entre los parientes huérfanos y viudas con arreglo a su fundación; con asistencia de la real justicia y síndico personero.

Las otras tres eclesiásticas y como tales sujetas al vicario general y provisor de la ciudad de Llerena, la una de ellas fundada por Melchor López,  de la que es patrono administrador Pedro Madera de esta vecindad; su dotación consiste en cuarenta y cuatro fanegas de tierras, las que producen de renta anual cinco fanegas de trigo y sesenta y siete reales anuales de réditos de censo, cuyas rentas y maravedíes sirven para distribuirse en dotes entre los parientes del fundador.

Otra que es fundada por Alonso Serrano, de la que es patrono Joseph Acedo; la que consiste en ciento cuarenta fanegas de tierra, las que producen veintisiete fanegas de trigo, las cuales se distribuyen en dotes entre los parientes del fundador.

Y finalmente la fundada por Fernando Martín Montánchez, de la que es patrono administrador Don Francisco Zalamea; la que consiste en dieciocho fanegas de tierra, las cuales una se siembra un año y otra el otro, dejándolas algunas de huelga por cansadas, y producen de renta anual cuatro fanegas y media de pan mediado, lo que se invierte en dotes entre los parientes del fundador.

En la parroquial iglesia de esta villa sólo ha quedado una cofradía, que es la del Dulce Nombre de Jesús, la que tiene por fondo suyo propio una huerta murada de pared, con su agua de pie, con árboles frutales y tierra de regadío para legumbre, compuesta de cinco fanegas, la que rinde anualmente un mil un reales de vellón, dos cortinales de cabida de cuatro fanegas de tierra, los que producen de censo anual treinta y cinco fanegas de cebada, y una suerte de cinco fanegas de tierra, la que produce de renta en cada año fanega y cuartilla de trigo, cuyos maravedíes y fanegas de grano sirven para distribuirlos en el culto divino y festividades que anualmente se celebran y pago de sufragios por el ánima de cofrades que fallecen. De cuya cofradía como juez conoce el vicario general y provisor de la ciudad de Llerena, la que se compone de veintisiete cofrades, y sólo tiene un cuaderno de constituciones aprobadas por Su Majestad y señores del Real Consejo de las Órdenes, su fecha en Madrid a quince días de diciembre de mil quinientos ochenta y cuatro, del modo de proceder en la admisión de hermanos, nombramiento de mayordomos, alcaldes y regidores.

Hay en esta población cuatro ermitas o santuarios, las tres extramuros de ella, nombradas el Santísimo Cristo de la Misericordia, Nuestra Señora de la Aurora, los Santos Mártires y San Antonio de Padua, las cuales las del Santísimo Cristo y Nuestra Señora de la Aurora se hallan en gran manera adornadas y en ellas los fieles tienen mucha devoción y diariamente se celebra el santo sacrificio de la misa en la de los Santos Mártires, se celebra también el santo sacrificio de la misa en todos los domingos y días festivos y en la de San Antonio algunos días casuales; y a las que concurren los fieles en los días de sus celebridades, y de las de Nuestra Señora de la Aurora, Santos Mártires y San Antonio salen procesiones, la una en el día miércoles santo que es la de Jesús Nazareno, y las otras el día de San Antonio y San Blas, y cuando en algún año se celebra rogativa por alguna calamidad suele salir en procesión de penitencia el Santísimo Cristo de la Misericordia. Y no se han experimentado quimeras algunas sin embargo del mucho concurso de gentes.

La del Santísimo Cristo carece de rentas y sí de las frecuentes limosnas que diariamente dan los fieles se surte de todo lo necesario para el culto divino y cuyas limosnas como adventicias y no fijas no se pueden numerar sus ascensos. La de la Aurora, que también sirve de oratorio a las casas provinciales de Don Lorenzo Fernández de Galeano, tiene y posee por alhajas suyas propias nueve fanegas de cortinal y no alcanzando sus producciones a los gastos diarios, costea lo demás que necesita para su culto el antedicho Don Lorenzo. La de los Mártires posee dos fanegas de cortinal, de los que percibe anualmente doce fanegas de cebada. Y la de San Antonio goza de cuatro fanegas de cortinal, que le producen anualmente treinta y cinco fanegas de cebada.

Y las del Santísimo Cristo,  Santos Mártires y San Antonio tienen ermitaños, los cuales nombra el caballero cura párroco, sin embargo de ser privativo al ayuntamiento que cede sin perjuicio.

Hay sólo un convento de religiosas de la orden de Nuestro Señor Padre San Francisco de la regular observancia y Santa Clara con el nombre de Jesús María, el actual número de sus individuos se compone de veinte religiosas, y el de su fundación es de veintidós; cuyas religiosas dependen de sus rentas y algunas casuales limosnas. Y para la profesión de cada religiosa de velo negro percibe el convento cuatro mil cuatrocientos reales vellón y la enseñanza en él es privada.

En esta villa hay una escuela de niños de primeras letras, un estudio de gramática y dos escuelas de niñas sin dotación alguna y si se les satisface a los maestros por los padres el plus mensual o anual que capitulan, experimentándose por no estar dotadas las dos primeras graves perjuicios, pues ni los niños logran saber las primeras letras y mucho menos la gramática por no haber profesores que sin premio quieran establecerse en esta villa y por todo ello y otras causas es de necesidad su establecimiento y dotaciones, valiéndose del medio de dotarlas de los propios.

(Sigue)

 

Interrogatorios de la Real Audiencia de Extremadura. Caso concreto de Ribera del Fresno (Badajoz). (I)

16-04-2011 in Humanidades by José Javier Romero Cachaza

La Real Audiencia de Extremadura fue creada por Carlos IV, promulgando una pragmática el 30 de mayo de 1790 a petición de Badajoz, Mérida, Plasencia y Alcántara, ciudades con voto en Corte. Entre los factores que determinaron la creación de esta Audiencia estaban no sólo los problemas derivados por la lejanía de los Tribunales que dirimían los litigios de los extremeños, obligados a recurrir a las Chancillerías de Valladolid o Granada en función de la línea divisoria marcada por el Tajo para delimitar sus respectivas jurisdicciones. También influyeron factores socioeconómicos (conflictos con la Mesta, problemas con el contrabando o los problemas derivados del campo extremeño). Para ello, pues, se creó en el Hospital de la Piedad de Cáceres la sede de la Audiencia en Extremadura. Siendo inaugurado el día 27 de abril de  1791 con el discurso [1] del poeta y juez Juan Meléndez Valdés (Ribera del Fresno, 11 de marzo de 1754 – Montpellier, 24 de mayo 1817).

Estas Audiencias no se encargaban sólo de administrar Justicia, sino que tenían otras funciones de carácter gubernativo. Para ello era imprescindible el conocimiento exacto de la situación demográfica, económica y social del territorio en el que estaba establecido. Por ello la importancia de los llamados “Interrogatorios”. La necesidad de adquirir noticias exactas sobre su población y riquezas y de todos aquellos factores físicos, políticos, fiscales, culturales o sanitarios para poder llevar a la práctica una política más eficaz determinó que la Real Audiencia de Extremadura pusiera en marcha toda su burocracia. Se elaboró un interrogatorio que a través de sus 57 preguntas permitía concretar toda la información necesaria. [2]

Estos Interrogatorios se realizaron a lo largo de toda Extremadura entre finales de 1790 y principios de 1791. En lo que se refiere a Ribera del Fresno

“pertenece al partido de la ciudad de Llerena, de donde dista seis leguas, su situación a levante con término de la villa de Hornachos de la que dista dos leguas, a poniente con el de la villa de Villafranca distante una legua, al norte con término de la villa de Alange hasta dos leguas y cuya villa dista de ésta cuatro, y al sur con la de Hinojosa del Valle distante una legua; cuyos pueblos, como éste, son del territorio de la Real Audiencia de Extremadura, de la que dista esta villa, que es nullius diócesis, diecinueve leguas.

Esta villa es perteneciente al territorio de la Orden de Santiago y hay en ella mitad oficios, de cinco en cinco años se hace en ella por el caballero gobernador de la ciudad de Llerena insaculazion de alcaldes y regidores por ambos estados, a virtud de real provisión de su Majestad y Señores del Real Consejo de las Órdenes para la administración de justicia y gobierno, precediendo para ello recibir votos secretos al vecindario e incluyendo en los respectivos cantaros seis personas de cada estado, el uno de ellos enhilado para en lugar de muertos, ausentes o legítimamente impedidos. Y cuyos alcaldes que se desvinculan en el día primero de enero de cada año, no son pedáneos y sin conocer de toda clase de causas en que delinquen sus vecinos. No hay abogado alguno y sí tres procuradores, el uno con el cargo de promotor fiscal, los que anualmente se nombran por el ayuntamiento. Hay un solo escribano real, con atención al vecindario y asuntos que ocurren lo suficiente para el despacho de cuanto ocurra. En esta misma villa además de los señores alcaldes hay nueve subalternos, como los son dos alcaldes de la Santa Hermandad, tres regidores, el uno perpetuo y los dos anuales, un mayordomo tesorero de los caudales de propios y arbitrios, perpetuo con voz y voto, un alguacil mayor, un síndico personero y dos diputados de abastos, los cuales se hayan sin el salario que les pertenece, a excepción del alguacil mayor que tiene de salario anual y percibe del caudal de propios cien reales de vellón, el mayordomo percibe cada año el quince al millar de sus productos y el escribano también percibe mil cien reales vellón;  no estando dicha plaza dotada con respecto al mucho trabajo que tiene en el despacho, de los muchos asuntos que diariamente se le ofrecen. Y todo lo cual se satisface de dichos caudales, con arreglo al reglamento que rige y superiores órdenes comunicadas. Y en el juzgado de esta villa se observa el real arancel prevenido en la Real Pragmática de nueve de enero de mil setecientos veintidós por carecer de otro.

Esta villa se compone de quinientos diez vecinos de todas clases, los cuales se ejercitan en los trabajos rústicos de la labor y ganadería, y en los ejercicios de zapateros, sastres, herradores, barberos, herreros, cerrajeros y carpinteros, en la forma siguiente: trescientos ochenta y cinco vecinos labradores, peujareros y trabajadores de la labor, noventa y un ganaderos de toda clase de ganados, incluso los pastores, trece maestros de zapatero y oficiales, dos de albañil, cuatro de sastre, tres herradores, siete de barbero, tres herreros, uno de cerrajero y un carpintero; los cuales no forman gremio alguno y de todos los dichos oficios hay sólo dos maestros de herrador y albéitar examinados y aprobados por el Real Prothoalbeiterato, cuya aprobación tiene el costo de mil doscientos reales poco más o menos.

Las diversiones entre los naturales de esta población por lo aliciente a la primera clase se reducen al trato, comunicación y sociedad tranquila, y por lo que hace a la demás plebe a las civiles de cargar, saltar y tirar a la palanca; notándose alguna inclinación al vicio de beber vino y otros licores, y a ejecutar algunas reterías. En cuyos oficios y peones se advierte también algún abuso en el modo y horas de su trabajo, y los cuales perciben y cobran por sus jornales con respecto a los tiempos en unos cuatro, en otras a cinco, seis, ocho y más reales, y en otros a diez además de la comida.

En esta villa hay abastos públicos por arriendo de carne de macho y cabra, de vino, vinagre y aguardiente, de aceite y jabón, de los cuales sólo pagan los derechos de su remate al cabezón de ella los de vinagre, vino y aceite, y los demás son libres, a excepción del pago de la cuota a Su Majestad por lo que hace al aguardiente y al del jabón los derechos de cuarto en libra y permiso de caldera. Y para su despacho se usa de los pesos y medidas iguales a las de la ciudad de Llerena, siendo iguales las de los pueblos confinantes, a excepción de la de granos, pues usan la del Marco de Ávila y esta villa de la antigua.

No hay casas formales de ayuntamiento y sí sirven para ello unas ordinarias de muy poca extensión, las que están en parte ruinosas y por no haber cárcel pública sirven también de ello, motivo de por que y de lo inútil se han experimentado algunas fugas, viéndose en la precisión para remediarlas a molestar a los presos con grillos y otras prisiones. También en esta población se experimentan dos edificios arruinados como lo son: la torre de la parroquial iglesia de ella, estando expuesta la fábrica de dicha iglesia por lo que respecta a su coro y bóveda a padecer notable ruina, o a sufrir algún insulto por lo insegura que por algunas partes se halla; y el otro es las casas principales pertenecientes al Conde de Quintanilla, vecino de la ciudad de Trujillo, que la mayor parte de ellas se hallan arruinadas, estando por dichas causas aptas para cualquier insulto y cometer toda clase de pecados. Y en cuanto a archivos públicos sólo hay el de la villa, el cual es inútil, motivo por el que los papeles y demás instrumentos no están con el orden debido y seguridades prevenidas. En esta villa tan luego como ha fallecido el escribano de ella o ha mudado de domicilio, se le han recogido para evitar cualquier extravío todos los papeles e instrumentos, los cuales luego al punto se han introducido en el que sirven de archivo.

Las calles de esta población parte de ellas están por empedradas, no están limpias ni aseadas y la causa proviene de los muchos silos que hay en ellas, los cuales son en gran manera perjudiciales a la salud pública, habiéndose experimentado algunas fatalidades de personas y animales, las más de ellas llanas y dos con alguna pendiente. En esta villa hay tres mesones públicos, los cuales con atención a la población y personas que por ella trajinan están en buen estado. Los caminos reales y de travesía son llanos y escuetos, y sólo se advierte en su término un paso algo peligroso, como lo es en el Sitio de la Peña Sorda, el que fácilmente y a poco costo puede repararse y no hay noticia de que en él hayan acaecido algunas desgracias.

En esta villa no hay feria ni mercado alguno  y si fuera de mucha utilidad tanto a su común de vecinos como a la real hacienda se estableciese mercado en día veinte de agosto de cada año, con respecto a la situación en que se halla esta población, buen abrevadero para ganados y calidad de sus pastos. Y en esta dicha villa hay solo el comercio de ventas de ganados, frutos y el de toda clase de granos, sin haber compañía alguna a dichos fines. No hay en esta población fábrica alguna y si con atención a sus proporciones y vegas de que gozan el río que pasa a sus inmediaciones y Arroyo de Botoz, podrían establecerse las de jabón blando y de telares de lino, siempre que para esto último sus habitantes se esmerasen a sembrar lino, cáñamo y otros de hilaza.

En esta villa hay propios y arbitrios, los cuales consisten en tres dehesas, las dos de pasto y labor, y la una con arbolado de encinas, componentes todas tres siete mil cabezas, las cuales su valor anual es treinta y dos mil doscientas veinticinco reales vellón, como sucedió en el año pasado de mil setecientos noventa, incluso el fruto de bellota, agregándose a dicha cantidad los años que se siembra por los vecinos labradores y pegujaleros alguna parte, el producto de sus rentas en especie de trigo y el de su rastrojera, con más la tercera parte de las penas de campo y ordenanza.

Y cuyos caudales se invierten en pagar a los sirvientes y la mayor parte en satisfacer y pagar el crecido número de veredas y órdenes que se despachan por la gobernación de la ciudad de Llerena. Y no hay otros caudales públicos en esta población.”

 

La muerte en Córdoba en el siglo XV: grupos no privilegiados (I). Estado de salud al testar

16-04-2011 in Humanidades by Blanca Navarro Gavilán

Los individuos que vivieron en la Baja Edad Media tenían muy presente el momento del óbito, gran enigma para los cristianos, que debían estar preparados para morir. Contrariamente a lo que podríamos pensar, esta preparación no extinguió el miedo a la muerte, a la que se teme -y mucho- a fines del Medievo, a pesar de la conciencia macabra de la época. Con todo, existían algunos medios para hacer frente a ese pavor, uno de los cuales era otorgar testamento, de ahí la importancia que debemos conferir a esta esencial fuente para el conocimiento de las actitudes ante la muerte -y ante la misma vida- de los cordobeses de esta época.

Los habitantes de la Córdoba de fines del Medievo, como los del resto de ciudades castellanas e incluso europeas, estaban muy concienciados de la realidad de la muerte por lo habitual de la misma, debido a las epidemias constantes que asolaron al Viejo Continente desde mediados del siglo XIV (como la Peste Negra de 1348), a lo que se une el aumento del belicismo (en el caso de Castilla, merece especial mención la Guerra de Granada del siglo XV), entre otros aspectos que favorecieron la experimentación de la enfermedad y de la muerte, como el auge de las ciudades, que concentraron aglomeraciones de gente venida desde las áreas rurales, multiplicándose así la insalubridad que ya de por sí existía en las calles.

Lo normal era testar estando enfermo o ante la inminencia de algún peligro a pesar de gozar de salud. Así, la mayoría de los otorgantes sanos suelen ser hombres que van a la guerra, clérigos que van a peregrinar o de visita pastoral, y comerciantes que recorren Castilla en el desempeño de su actividad laboral. Algunos testan al enfermar en un sitio de paso, como hace en Córdoba el comerciante vizcaíno Martín Aguirre, natural de Azcoitia, que otorga testamento en nuestra ciudad el 21 de noviembre de 1491. No debemos olvidar a las embarazadas, que testan ante el temor de fallecer en el parto, aunque se encontrasen sanas durante los meses de gestación. Éste es el caso de Juana Martínez, que deja por herederos a los dos hijos habidos con su primer marido (un barbero), y a los dos del actual, sin olvidar al «póstumo de que al presente está ençinta», tal y como expone en su testamento (5 de enero de 1473).

A la hora de otorgar testamento resulta indispensable tener plenas facultades mentales, algo que, además, queda especificado en casi todos los documentos consultados, con fórmulas como: «estando enfermo del cuerpo e sano de la voluntad» (testamento de la viuda de un carnicero, fechado el 6 de enero de 1473); «sano del cuerpo e de la voluntad» (caso del sillero Basco Lorenzo, que testa el 10 de agosto de 1465); y «en mi buen seso e memoria e entendimiento natural» (testamento del carpintero Juan Martínez, de marzo de 1468).

Tras el análisis de 283 testamentos del Archivo Histórico Provincial de Córdoba, el porcentaje correspondiente a testadores enfermos es muy superior al de los sanos -77% frente al 18%-. Esto responde a la necesidad de los enfermos de tranquilizar su conciencia y asegurarse la salud del alma antes de pasar a la otra vida. No debemos desdeñar el porcentaje de testamentos de los que no se conoce el estado de salud, que representa un escaso 5 % del total.

Blanca Navarro Gavilán

Licenciatura y Doctorado en Historia

Mujeres en el poder durante el Imperio Nuevo Egipcio (I)

12-04-2011 in Humanidades by Alfonso Rafael Bustos Gracia

Antes de todo, quiero agradecer y felicitar a los creadores y pensadores de la página, la oportunidad dada para escribir sobre temas que sean de interés para una persona y así poder transmitirlas a otras. Nuevamente, ¡Felicidades! y Ojalá salga este proyecto interesante, en el que se ha puesto mucho empeño para su creación, hacia delante.

Dando vueltas a la cabeza y viendo que tema se podría empezar pensé en hacerlo sobre las mujeres que han llegado al poder durante el Imperio Nuevo en Egipto, puesto que, es uno de los temas mas atrayentes, oscuros y que más fascinan a los amantes, no solamente por su historia sino también por esos conjuntos de restos materiales, es decir, pirámides, estatuas, templos y un largo etcétera. Se intentará de ser lo más breve posible contando la vida de tres mujeres que han llegado a la cúspide de la monarquía egipcia y que han sido representadas con atributos varoniles, en distintos capítulos. Hatshesupt, Nefertiti y Nefertari, la gran esposa de Ramsés II, serán quienes copen los más altos cargos del poder. Las dos primeras pertenecen a la Dinastía XVIII, mientras que ésta última, Nefertari, corresponde a la Dinastía XIX.

Antes de la formación de la última gran etapa de imperios que corresponde a los egipcios propiamente dicho, conocido como Imperio Nuevo, el País se encontraba en una fase de crisis, hayándose así el Segundo Período Intermedio, dominado por más de cien años por un pueblo de origen asiático, los hicsos. Finalizada la Reconquista del País en manos de Ahmosis se comenzará un período nuevo de esplendor y de prosperidad en tierras egipcias.

A orillas del Nilo, en un momento en el que la dinastía XVIII emprendía un período de expansión imperialista hacia Nubia y Asia nació Hapshesut, hija de Tutmosis I y de la reina Iahmés. Nadie vaticinaría su reinado que tendría una larga duración de 20 años hasta su muerte. el significado de su nombre “la más grande de las demás” parece augurar lo singular de su destino. Mientras reinó su esposo, que por cierto, son hermanastros, ella se comportó como una soberana sin más aspiración que llevar los títulos que le correspondía como es el caso de “Gran Esposa Real”. A la muerte de su marido-hermanastro, Tutmosis II tomará las riendas del País, ya que de una concubina nacería el futuro Tutmosis III, ya que no podía reinar, siendo éste apenas un niño y que desde luego, no podía gobernar, convirtiéndose de ésta forma como regente. Es posible que ya con anterioridad rondase por su mente de llegar al poder y ser la Gran Soberana del País, conseguida después por el apoyo dado por el clero de Amón y por propios dignatarios de la corte, facilitando así su meteórico ascenso social.

A los siete años de estar como reina-regente se proclama como rey legítimo del Alto y Bajo Egipto, aunque todavía no adopta una iconografía masculina. De este modo, empieza a inscribirse en su templo y en la Capilla Roja de Karnar las escenas oficiales de su proclamación y de su coronación como faraón, empezando así a ser representada como hombre. Debido a la gran consideración que tiene la mujer en estos tiempos, era impensable que una mujer pudiera ascender a tan alto nivel, en un gobierno formado solo por hombres, y que no se produciese ninguna revuelta en el País.

Como ya se dijo, con el apoyo prestado hacia el Clero de Amón, empezó a realizar obras religiosas. Será en Deir el-Bahari donde Hatshesupt mandó a grabar los datos más importantes de su reinado, como viñetas, que por primera vez, un monarca proporciona información de su vida sobre los muros de un templo funerario. Durante el transcurso de su vida Hatsehsupt construyó dos tumbas, una en Wadi Sikket Táket el-Said, que abandonó al convertirse en faraón, y otra, en el Valle de los Reyes (KV20). Desconocemos la causa de su muerte, pero sabemos que Tutmosis III fue el encargado de realizar los ritos fúnebres para que pudiera vivir eternamente. No obstante, años después, su figura fue atacada y perseguida, con el objetivo de que su memoria desapareciera. Este acoso se achaca a un rencoroso Tutmosis III, aunque algunos estudiosos creen que fue algo posterior. Aún así el recuerdo de la Reina ha sobrevivido, como atestiguan las inscripciones que ella misma dejó como prueba de su férrea voluntad.

Como sugerencia al tema expuesto se puede leer la novela de la Dama del Nilo de Gedge, Pauline.

Grimal, Nicolás, Historia del Antiguo Egipto.

Padŕo, Josep, Historia del Egipto Faraónico.

http://www.institutoestudiosantiguoegipto.com/bedman_hatshepsut.htm

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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