El papel de la mujer en el primer automóvil

27-02-2012 in Historia by Manuel Curado Navarro

Bertha  Ringer, esposa de Karl Benz, padre del coche, se convirtió en la primera automovilista de la Historia. Hace hoy 120 años montó a sus hijos y recorrió 200 kms. para demostrar que el invento funcionaba

“Vamos a Pforzheim a ver a la abuela”. Pocas frases resultan menos lapidarias que la que el 5 de agosto de 1888 marcó el nacimiento del automóvil como medio de transporte. Menos banal resulta Bertha Ringer, la autora de tan prosaico texto. Su intrepidez, sólo comparable a la de los grandes exploradores del tumultuoso siglo XIX, le llevó a convertirse aquel día en la primera automovilista de la Historia y a demostrar que aquel cacharro estaba destinado a revolucionar el planeta.

Y lo hizo con estilo. En la madrugada de aquel apacible día de verano, ayudada por sus hijos Eugen, de 15 años, y Richard, 14, mostró al mundo el potencial que encerraba aquel triciclo patentado por su marido, Karl Friedrich Benz, el 29 de enero de 1886, hace ahora 120 años.

Los tres vehículos motorizados construidos hasta entonces por el ingeniero no pasaban de ser vehículos experimentales que sólo habían recorrido trayectos muy cortos en las afueras de Mannheim, donde residían los Benz. A la vista de las limitaciones de aquellas máquinas nadie se planteaba comprarlos, las finanzas de los Benz se resentían y Karl pensaba abandonar el proyecto y construir sólo los motores que él había patentado.

Pero Bertha no era mujer que se desalentase con facilidad y decidió que no se podía abandonar un invento tan prometedor. Tenía que pasar la prueba de fuego de efectuar un viaje largo y dado que nadie parecía dispuesto a intentarlo, decidió que lo haría ella misma.

Fue así como aquel día de agosto, tras dejar listo el desayuno para su marido, nota incluida, la señora Benz y sus dos hijos empujaron el vehículo lejos de la vivienda antes de ponerlo en marcha. La bisoñez del trío era tal que sólo una vez en marcha descubrieron que ninguno de ellos sabía cómo ir a Pforzheim, ciudad natal de Bertha y donde residía su madre.

Decidieron entonces dirigirse a las localidades cuyos nombres les resultaban familiares. Esto supuso dar un gran rodeo y adentrarse en la zona montañosa de Durlach. El primer problema con el que se enfrentaron fue el del combustible. El coche sólo disponía de un depósito de 4,5 litros y aún no existían las estaciones de servicio. Bertha resolvió el problema comprando gasolina refinada en farmacias.

El otro gran contratiempo fue el agua, que el coche consumía a razón de ¡150 litros cada 100 kilómetros! Por ello tenían que detenerse en todas las fuentes que encontraban en el camino, aunque en ocasiones hubieron de aprovechar los charcos de las cunetas. Bertha también se vio obligada a hacer de mecánico y desatascar el carburador con una aguja de cabello. En otro momento del viaje tuvo que utilizar una de sus ligas para recubrir un cable eléctrico pelado.

Por si no fuesen pocos los problemas, se rompió la cadena de la transmisión y tuvieron que acudir a un herrero para repararla. Pero lo peor estaba por llegar, la zona montañosa que se extiende entre Durlach y Pforzheim. Allí comprobaron que las dos velocidades y los 2,5 caballos de potencia del motor no eran suficientes para subir las cuestas, por lo que los viajeros tuvieron que apearse y empujar el vehículo en todas ellas e incluso pagar a algunos aterrorizados paisanos para que les ayudasen con aquella máquina infernal.

El único consuelo de los viajeros fue que lograron que los pinchazos les respetasen gracias a que las dos ruedas traseras eran de madera recubierta por un aro de metal, mientras que la delantera era de caucho macizo.

Con las últimas luces del día los viajeros llegaron a destino. Lo primero que hizo la señora Benz fue enviar un telegrama para tranquilizar a su marido, que para entonces ya sabía que los tres viajaban en su Triciclo Modelo 3. «Llegados sanos y salvos», rezaba el lacónico mensaje. La noticia del viaje se extendió como la pólvora por todo el país y los Benz se hicieron de pronto famosos.

Objetivo alcanzado

Bertha había demostrado que el automóvil era fiable y que servía para viajar. El negocio familiar comenzó a recibir sus primeros pedidos. Las ventas fueron en aumento y en unos pocos años aquella empresa familiar se convirtió en el mayor fabricante mundial de turismos.

Bertha había conseguido su objetivo, demostrar al mundo que el automóvil no era un entretenimiento para excéntricos, como muchos lo veían entonces, sino un nuevo y revolucionario medio de transporte.Un invento que iba a redefinir los conceptos de tiempo y distancia, y a modificar de forma permanente los hábitos de vida de cientos de millones de personas.

Hoy parece innegable que el automóvil estaba condenado a aparecer. De hecho, Gottlieb Daimler (constructor de la primera motocicleta, ex socio de Benz y, pronto, su mayor rival comercial), acabó de construir su cuadriciclo pocas semanas después de que Benz presentase su solicitud de patente para el triciclo. Al otro lado del Atlántico Ransom Eli Olds y Henry Ford, creadores de las marcas Ford y Oldsmobile, trabajaban también en sus primeros prototipos.

Pero fue la intrepidez de Bertha Ringer la que permitió a Karl Benz llevar a cabo su proyecto: fabricar coches de calidad y baratos que estuviesen al alcance de casi cualquiera, como el Benz Velo, del que se produjeron 1.200 unidades. La idea fue posteriormente retomada por Henry Ford, que logró convertir Estados Unidos en un gigante motorizado.

El mejor reconocimiento le llegó a Bertha de su marido. «En aquellos días, cuando nuestro barco de la vida amenazaba con capotar, sólo una persona permaneció resueltamente a mi lado: mi esposa. Valientemente, ella desplegó las velas de la esperanza», escribió en sus memorias el inventor del automóvil.


Otros datos:

  • ANIVERSARIO. Más de 120 años. El 29 de enero de 1886 Karl Benz presentó en la Oficina Imperial de Patentes la solicitud número 37.435 para un triciclo movido por «un motor de gas». El 2 de noviembre, nueve meses más tarde, le era reconocida la paternidad del automóvil.
  • 16 KM/H. Benz Motocarro Patentado 1. Era el nombre oficial del primer vehículo construido por Benz. Su motor cubicaba 954 centímetros cúbicos, producía 0,9 caballos a 400 revoluciones, consumía 10 litros cada 100 kilómetros y el vehículo alcanzaba los 16 kilómetros por hora.
  • UN MILLON. 25 coches. La compañía Benz produjo tan sólo 25 vehículos entre 1886 y 1894. Posteriormente produjo 1.200 unidades del modelo Velo. En 2005 Mercedes-Benz produjo más de un millón de vehículos adornados con la estrella.
  • LA HEROINA. 95 años. Bertha Ringer nació en Pforzheim, en el actual Baden-Württenberg, el 3 de mayo de 1849. En 1872 se casó con Benz, al que sobrevivió y con quien tuvo cinco hijos. Murió en Ladenburg el 5 de mayo de 1944, dos días después de cumplir 95 años.

Fuente: Diario El Mundo (edición digital)