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Código de Grooveshark como técnica de márketing

27-07-2011 in Marketing by Alberto Hornero Luque

Para quien no lo conozca, Grooveshark es un portal de música, en donde podrás escuchar de manera gratuita un gran número de canciones. Realmente no he echado de menos ningún artista en especial, sé que no están todos y que muchas veces te puedes encontrar con algunas canciones repetidas, pero creo que vale la pena.

Existen sistemas similares, de hecho, antes de conocer éste, usaba Spotify, quizás este os resulte más conocido. ¿Por qué no hablo de este? Simplemente porque no estaba dispuesto a pagar 7€ al mes por un servicio que uso sólo de vez en cuando, y es que desde el reciente cambio en su política y limitación de 10 horas al mes en las cuentas gratuitas, me parecía un factor limitante el usarlo sólo porque tenía mis listas de reproducción ahí.

Pues bien, una de las cosas que más me gustó de Grooveshark era que estaba desarrollado sobre la Web, en HTML 5, con lo cual era más cómodo iniciar sesión fuera de tu ordenador, ya que evitaba tener que instalar nada.

Bueno, a lo que iba, a hablaros sobre los códigos promocionales de este sistema. Y es que recientemente, más concretamente ayer, me instalé la aplicación móvil en mi terminal Android, ya sé que no se encuentra disponible en el Market de Android pero desde la página oficial podéis conseguirlo muy rápido. Pues bien, un aspecto que me llamó la atención, es que he podido disfrustar de un tiempo de prueba (14 días) para ver que me ofrece esta versión móvil, aun no sé si me pasaré a una cuenta premium, viene a costar como en Spotify, pero me parecen más legales. Me estoy yendo por otro lado, volviendo a los códigos promocionales, resulta que una de las cosas que me ha llamado mucho la atención es que al dirigirme a la configuración de la aplicación en el modo usuario de pago, me requiere la tarjeta de crédito o código de tarjeta de Grooveshark.

Indagando un poco por la red descubro que se tratan de tarjetas regalo para conseguir cuenta premium durante un tiempo limitado. Pienso que esta técnica de marketing es muy buena, ya que si os entrenéis un poco podéis encontrar algún código promocional en la red que os permita disponer de cuenta de pago durante más que los 14 días de prueba. Como iniciativa me parece bien, ya que desde Grooveshark no he encontrado más información al respecto.

¿Piensas que estas técnicas de promoción atráen a usuarios o hace que los que se disponían a pagar el servicio se vuelvan locos buscando un código que vete-tú-a-saber si existe?

No los he probado, pero he encontrado algunas páginas con estos codes:

Spotify, Voddler y el nuevo modelo de negocio de los medios audiovisuales (Parte II)

20-05-2011 in Opinión y actualidad by Francisco Javier Carazo Gil

Continuamos con la segunda y última parte del artículo sobre los diferentes modelos de negocios seguidos por las grandes compañías discográficas, en su corta pero intensa historia. Nos habíamos quedado hablando de la llegada de los reproductores digitales y del formato MP3 al mercado.

Las redes P2P

Ya hemos hablado de la llegada al mercado del formato MP3 (y todos los que le rodean y tuvieron menos éxito a pesar de sus ventajas técnicas o de licencia como OGG o WMA). Antes de la llegada de esta tecnología, para almacenar audio digital en el ordenador, usábamos ficheros de onda WAV. ¿La diferencia entre WAV y MP3? Para una canción de una duración media de 3-4 minutos, en formato WAV necesitamos 40MB y en MP3 sólo 3MB, para una calidad más que aceptable.

Este progreso, vino de la mano de la eclosión de dos nuevas tecnologías que poco o nada tienen que ver la una con la otra: las redes de intercambio de ficheros de par a par (P2P) y la tecnología de memoria Flash que posibilitó la comercialización en masa de reproductores de música portátiles a un precio muy razonable. Con esta combinación la industria discográfica sufrió el golpe más directo y del que aún no se han recuperado.

¿Qué nos permitían las redes P2P? Gracias al abaratamiento de las líneas de alta velocidad (las famosas ADSL) y al pequeño tamaño de los ficheros MP3, podíamos compartir nuestra música en la red con millones de personas sin necesidad de conocerlas y de una manera totalmente automática. De igual forma, podíamos aprovecharnos de esto mismo, de canciones compartidas por terceros para tenerlas en nuestro equipo y en nuestro reproductor portátil  en un segundo.

¿Qué ganábamos respecto a la compra tradicional del disco en la tienda? No sólo es el hecho de la gratuidad, que sin lugar a dudas es importante, hay otros aspectos que la industria discográfica pudo batallar desde un comienzo y no quiso o no pudo pelear. ¿Cuáles?

  • Comodidad: es indudable que es más cómodo que ir a la tienda a buscar (que a lo mejor no está) el disco, hacerlo sentado en tu equipo escribiendo sólo el título.
  • Inmediatez: relacionada con la anterior, el tiempo invertido en comprar el CD es muchísimo mayor que el de la descarga del MP3.
  • Capacidad de selección: ¿quieres una sola canción? ¿Por qué tienes que comprar el CD al completo?
  • Ligereza y espacio: un CD ocupa un espacio físico, que además es considerable si tenemos muchos. Aparte el reproductor de música MP3 es mucho más cómodo de llevar (espacio y peso) que su equivalente en CD, los famosos Discman.
  • Organización: ¿en qué CD estaba tal canción? Podemos codificar a MP3 la canción y pasarla para tener una biblioteca en nuestro equipo, pero sin lugar a dudas, ésta no es la mejor opción de las posibles, requiere tiempo y esfuerzo extra.

Claro que el precio importa, pero para una parte de la población ésto que aquí os comento puede ser incluso más importante y la industria no lo combatió.

La primera reacción

Al calor de los problemas que he comentado, comenzaron a surgir las primeras tiendas digitales de música en la red. La más exitosa de todas fue y es iTunes. ¿Por qué? Apple supo ver el filón de negocio y la combinó muy bien con su propio reproductor de música en MP3, el famoso iPod que a su vez es el suceso del iPhone. Aún así, la solución no se popularizó y soluciones propuestas como el famoso DRM, que restringía el uso de copias de formatos digitales, por fortuna no han llegado a implantarse a gran nivel.

A pesar de no tener un éxito que eliminara las redes P2P, sí es cierto que fue un comienzo de acercamiento a las necesidades y gustos reales de la población. Otra tienda de este estilo es el Ubuntu One: Music Store. ¿Qué problemas tenían todas estas soluciones? Básicamente le veo dos:

  • Comercio electrónico: La aversión a pagar por Internet
  • La inmaterialidad de lo comprado: Cuando pagas una cantidad por algo, el cliente común espera recibir algo material y no sólo una descarga.

Spotify, Grooveshark, Voddler y otras alternativas

La solución puede tener diferentes nombres, pero parece que el modelo de negocio que está triunfando y que puede ser la verdadera solución a los conflictos mercado-clientes, donde ambos ganen y los derechos de propiedad intelectual que tanto defienden se respeten sean los servicios en línea estilo: Spotify, Grooveshark e incluso Voddler (no orientado a música como el resto sino a series, documentales y otros contenidos visuales).

¿Cómo funcionan estos servicios? Básicamente ofrecen lo que el usuario quiere: música y contenido gratis y accesible; y proporciona a las compañías y a los autores lo que quieren: ingresos. ¿Cómo? A través de publicidad y de un modelo freemium: ofrecer el servicio gratuito pero con restricciones, que se eliminan pagando una cierta cantidad. Sin lugar a dudas, es la combinación que más éxito ha conseguido hasta la fecha ya que es un modelo de tipo win-win: el usuario gana, el autor gana.

Sin embargo, el camino no es fácil:

  • Los autores se quejan de que las cantidades que ganan en Spotify y similares son irrisorias.
  • Las compañías ven como un nuevo tipo de empresa les quita su mercado de intermediarios y dominadores.
  • Pocos usuarios se apuntan al carro de pagar por las cuentas premium.

Pero lo que sí es cierto, es que parece que la solución está ahí y es cuestión de que los márgenes se ajusten y se consiga llegar a un modelo de negocio, años después, que sea compatible con los intereses de las personas y los autores gracias a las Nuevas Tecnologías.

Spotify, Voddler y el nuevo modelo de negocio de los medios audiovisuales (Parte I)

06-05-2011 in Opinión y actualidad by Francisco Javier Carazo Gil

Introducción

Cuando ves que eres incapazar de ganarle la partida a tu adversario, unirte a él es una de las mejores técnicas que puedes elegir en caso de que te sea posible. Durante décadas, un conglomerado de contadas discográficas, se repartieron el pastel de los ingresos producidos por la industria musical, debido a un mercado que tenía carencias muy grandes y donde ellos eran los únicos que podían ofrecer lo básico:

  • Una infraestructura donde grabar y producir el disco
  • Una distribución del mismo de forma que llegara a la mayor cantidad de lugares posibles

Tal fue el grado de dominio de este mercado por parte de las discográficas que según podemos ver en el gráfico de a continuación extraído de Haha.nu, más de la mitad de lo se ingresaba por la venta de CD se lo llevaba (y se lo lleva) la discográfica. Hablo en pasado porque este tipo de soportes son para mí al menos ya, parte del pasado.

Una nueva realidad

La tecnología trajo avances importantes. Se pasó de los LP a los CD y con este paso se disminuyeron los costes tanto de los clientes como de ellos mismos para producir más y más discos. El tamaño se redujo por lo que la distribución se facilitó y el material de los CDs aseguraba un menor coste de producción por unidad. Todo pintaba muy bien, pero comenzó el primer problema: la llegada de las grabadoras de CD. ¿Recordáis aquellos CD de 74 o 80 minutos que seguro que alguna vez habéis grabado a un amigo o conocido?

Con los LP este movimiento no era en absoluto tan fácil, por lo que el primer agujero se les creó. Este movimiento afectó a las discográficas (aunque creo que más moralmente que en términos económicos reales), pero sin embargo, pudieron aguantar perfectamente el “tirón”.

El problema vino después. La llegada del formato MP3 y la popularización del mundo del PC de escritorio, posibilitó que fuera más fácil que nunca “pasarse” canciones. Tened en cuenta, que hasta este momento para “pasarse” canciones era necesario algo que marcaba la diferencia: el soporte físico. El MP3 terminó con ese lastre, ahora podíamos pasar música directamente a través de un fichero, por lo que las vistas no se limitaban sólo al espacio de lo material, sino al mundo al completo. El hecho de ser un medio inmaterial, añadía una dificultad más a limitar la propagación de la música.

En la siguiente entrada hablaremos de la mayor dificultad de todas las encontradas, las redes de intercambios de ficheros P2P y cómo están reaccionando las discográficas, aunque algo tarde, para conseguir un modelo de negocio que satisfaciendo a los usuarios, sea viable económicamente para ellas.

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