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Alonso García Bravo, “El Alarife”, “El Jumétrico”. (Breve reseña biográfica).

22-04-2011 in Humanidades by José Javier Romero Cachaza

Alonso García Bravo nació en Ribera del Fresno sobre el año 1490. Su padre llevaba los mismos apellidos y se llamaba Gonzalo; de la madre nada se sabe. En las probanzas se le llama júmetro (geómetra), lo que supone que obtuvo algunos conocimientos de geometría aplicada a la tierra, o sea de topografía.

En 1513 vino de España con el gobernador Pedro Arias de Ávila (conocido también como Pedrarias), a la conquista de la Tierra Firme (Norte de Venezuela y Panamá). Más tarde, en 1518, embarcó hacia la provincia de Pánuco (Veracruz, México), bajo las órdenes del capitán Diego de Camargo, y allí participó en  varios combates con los indígenas, resultando herido.

Cuando Hernán Cortés desembarcó por aquellas tierras, García Bravo se unió a la guarnición del de Medellín. En esa época dirigió en Veracruz la construcción de una pequeña fortaleza.

Poco después formó parte de la expedición, que al mando de Pedro de Ircio, fue a la conquista de Almería, Tlapacoya y Misantla.

Cuando terminó el sitio de Tenochtitlán, Cortés lo mandó llamar a México para que comenzara el trazo de la nueva

Plano de la Ciudad de México y sus alrededores, c. 1550. Plano original de Alonso García Bravo en 1521 sobre los cimientos de Tenochtitlan, destruida por las tropas de Cortés a principios de año

ciudad, cosa que no ocurrió, probablemente,  hasta 1523. “De hoy en cinco años será la ciudad más bella y populosa del mundo; se levantarán grandes edificios y será grande entre las grandes” (Hernán Cortés al referirse a la ciudad de Nuevo México).

Allí permaneció hasta el  año 1532-1533, cuando contrajo matrimonio con María Núñez; de cuya unión nació su única hija, Violante Bravo.

 

Aunque no está del todo aclarado, estuvo también en la ciudad de Antequera (hoy Oaxaca), donde parece ser que realizó así mismo la traza de la ciudad. En esta ciudad gestionó y obtuvo dos encomiendas, una de Tepalcatepec y la otra en Mixtepec., por sus méritos y como agradecimiento por los servicios prestados a la Corona. Así mismo fue nombrado Alcalde y posteriormente Alguacil Mayor de esta ciudad de Antequera.

Además de geómetra y alarife fue un hombre de grandes conocimientos, de reconocido valor, honesto y de buenas costumbres. “Ha tenido en la Nueva España y en las partes de ella donde ha residido su casa poblada y ha mantenido y tenido hombres de armas y caballos y criados y se ha tratado como muy hombre de bien y buen cristiano, haciendo obras de tal y dando buen ejemplo”.

Alonso García Bravo falleció alrededor del año 1561.

 

Bibliografía:

– “Información de méritos y servicios de Alonso García Bravo, alarife que trazó la ciudad de México”. Introducción de Manuel Toussaint, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Estéticas, 1956.

–  “Arte colonial. México”. Manuel Toussaint.  UNAM, Instituto de Investigaciones Estéticas,1962.

– “Alonso García Bravo, trazador y alarife de la villa de Antequera”. Jorge Fernando Iturribarría. Historia Mexicana. Vol. 7. Nº 1. Jul- Sep. 1957.

– “De la ciudad ortogonal aragonesa a la cuadricular Hispanoamericana como proceso de innovación-difusión, condicionado por la Utopía”. Vicente Bielza de Ory. Catedrático de Geografía Humana. Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio, Universidad de Zaragoza. Scripta Nova. Univ. De Barcelona, Vol VI, nº 106 ,2002.

– “En torno a una vieja polémica. Erección de los primeros Conventos de San Francisco en la ciudad de México. Siglo XVI”. Josefina Muriel. Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones históricas.

– “Ubicación e importancia del templo de Xipe Tótem, en la parcialidad Tenochca de Moyotlan”. Carlos Javier González González. Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Investigaciones históricas. (Misma web).

– “Cortés y el trazado de México sobre la antigua Tecnochitliantl”. Mercedes Martín Beltrán. Coloquios Históricos de Extremadura. 1994.

 

Interrogatorios de la Real Audiencia de Extremadura. Caso concreto de Ribera del Fresno (Badajoz). (V)

20-04-2011 in Humanidades by José Javier Romero Cachaza

Resultado de la visita de la villa de Ribera del Fresno. (Continuación)

El arroyo que toma el nombre del pueblo y pasa por sus inmediaciones, y el de Botoz, riegan algunos terrenos y vegas aptas para la cría de lino y cáñamo, y para moreras y toda especie de árboles frutales, pero se experimenta que hay muy poco arbolado, aunque de pocos años a esta parte se van dedicando los vecinos a plantar olivos y viñas en algunos vallados y cercados. No es esperable se aumente considerablemente el número de esta benéfica especie, mientras no se dé facultad para cercar a perpetuidad tanto en terrenos propios como comunes, de que abunda la extensión de sus términos, pues de lo contrario se retraen de los plantíos por causa del daño que causan los huertos y los ganados en terrenos abiertos. Para el riego de las huertas hay también varias norias, las que se aumentarían a proporción que se diese facultan para cercar los términos destinados para el arbolado.

En este pueblo hay por lo regular sobrante de frutos e igualmente bastante número de ganado, por lo que, y por la situación favorable en la que se halla, convendría se accediese a lo que dice el ayuntamiento en su informe al capítulo 10, estableciendo una feria en el día 20 de agosto, extensiva al 21 y 22, y un mercado cada mes turnando por semanas entre las villas inmediatas de Hornachos, Villafranca y Alange, estos dos del partido de Mérida.

Las dehesas de este término están expresadas en el informe del ayuntamiento al capítulo 49 y sus nombres son: el Canchal, Valdemedel, Andrinal y Redrejuelo; de las cuales solamente la del Canchal está arbolada de encinas viejas, todas se reparten a los vecinos para pastos, a excepción de la del Andrinal destinada por entero para las yeguas. En dichas dehesas hay algunos terrenos arbitrados reducidos a labor, los que igualmente se reparten a este objeto. Otra dehesa llamada del Redrojo, propia del Excelentísimo Señor Duque de Medinaceli, de cabida de cuatro mil cabezas de ganado, la pastan los ganados trashumantes en grave perjuicio del común, por los daños que se causan al arbolado de chaparros, de cuyo plantío se compone; sería utilísimo a la granjería de ganados, que se obligase al duque a preferir a los de los vecinos y reducirla a pasto y labor, porque dicha dehesa está no en término comunero sino en el privativo de esta villa y es un dolor verla disfrutar a ganados extraños y a trashumantes que causan los notables daños que quedan referidos y otros procedentes de las quemas.

Sobre lo que dice el ayuntamiento al capítulo 57 hay que tomar informes más precisos, con todo he sabido que el baldío adehesado y arrendado a trashumantes por la villa de la Puebla de la Reina es el llamado el Nabazo,  sobre el que tienen los concejales de los años pasados tomados dineros adelantados en grave perjuicio de aquellos propios; y en lo que toca a las quejas con la villa de Hinojosa hay autos formados en el juzgado de esta villa de Ribera, y sobre las disputas entre estas villas pende comisión del Consejo de Castilla ante el alcalde mayor de la Fuente del Maestre,  con las apelaciones a este tribunal y podrá verse en el expediente de dicha villa y testimonio de las causas que en él existen.

En orden a lo eclesiástico de esta villa es constante lo que dice el ayuntamiento en su informe al capítulo 19, tocante a establecimiento de cementerio.

En punto a las capellanías no ha podido tomarse razón fija, porque el libro becerro no suministra las necesarias y tampoco en cuanto a sus patronos, y si solo que de muchas lo son Don Rodrigo Brito vecino de esta villa, el ayuntamiento y el Conde de Quintanilla vecino de Trujillo.

Además de las ermitas, cofradías, obras pías y mayordomías que refiere el ayuntamiento a los capítulos 21, 22, 23 y 24, hay una mayordomía de San José que nombra el cura y tiene de fondos dos cortinales de cinco fanegas de tierra; otra de Nuestra Señora de la Soledad, otros tanto para forraje, de cabida de tres fanegas; y la del Rosario, en la que se juntan quinientos reales de limosnas. En la Cofradía del Nombre de Jesús pagan los cofrades a su ingreso al arbolado de chaparros, de cuyo plantío se compone; sería utilísimo a la granjería de ganados, que se obligase al duque a preferir a los de los vecinos y reducirla a pasto y labor, porque dicha dehesa está no en término comunero si no en el término de esta villa y es un dolor verla disfrutar a extraños y a trashumantes que causan los notables daños que quedan referidos y otros procedentes de las quemas.

Juan García Delgado es el único escribano de esta villa y del testimonio que ha dado y consta al folio 32 constan las causas pendientes en su juzgado, en las que precedido su examen he puesto providencia en esta visita en las siguientes con fecha de quince de abril.

En la criminal número 1º se mandó que se pasasen los autos al alcalde a quien corresponde su conocimiento y que supuesto que hay noticia de que Antonio Borrego, uno de los reos, está en la villa de Usagre o su término, se libre exhorto requisitorio con los insertos correspondientes para su prisión, embargo de bienes y conducción a esta cárcel con el resguardo correspondiente de tropa.

En su virtud despachó la justicia de esta villa el exhorto, a que acompañé yo carta de oficio al alcalde mayor de esta villa con fecha dieciséis de dicho mes en Ribera y por ella se verificó la prisión como resulta de la respuesta de dicho alcalde mayor folio 39.

En los autos criminales número 4º se proveyó que se volviesen a ofrecer por el término de dos días precisos a Don Benito de Boza y no tomándolos el alcalde juez de ellos dicte providencia definitiva según sus méritos y acabe esta causa. En los del número 3º se presentó un memorial por parte de Juan Cortés preso en la cárcel de esta villa, a cuya consecuencia proveí el auto siguiente: en vista de los autos y de esta súplica, suéltese a esta parte de la prisión en que se haya bajo de fianza en cárcel segura y no pudiendo darla por su pobreza, bajo caución juratoria, y en uno y otro caso con obligación de restituirse a la villa de Villafranca, su domicilio y no mudarlo sin dar parte a este juzgado, para lo cual uniendo este pedimento a los autos pasen al alcalde a quien corresponden.

El auto de gobierno indicado en los capítulos 4 y 5 de este informe, es como se sigue: en Ribera el señor visitador dijo haber notado en la visita de las calles de esta villa haber en ellas esparcidos muchos silos para la conservación de granos, los cuales además de deformar el aspecto público pueden ser ocasión de desgracias y tan sumamente perjudiciales a la salud pública los vapores que exhalan cuando se abren, y que igualmente ha notado hallarse unas casas propias del Conde Quintanilla vecino de Trujillo arruinadas y en estado de estar inhabitables y de servir de refugio de maldades y excesos, particularmente en las horas nocturnas, y en esta atención debía mandar y mandó: que los alcaldes tomen las providencias correspondientes a continuación de este auto, para que se quiten y cierren todos los silos que existen dentro de poblado y en cuanto a las casas despachen exhorto a la justicia de Trujillo, para que se haga saber al conde que dentro del término que se le señale ponga mano a la reedificación de ellas y de lo contrario procedan en este punto con arreglo a las órdenes comunicadas. Ribera del Fresno, 16 de abril de 1791:

Don Juan José de Alfranca y Castellote oidor visitador. Por mandado de Su Señoría Pío Antonio Pardo.

Nota: Lo actuado posteriormente en orden al auto de gobierno último en orden al cerramiento de los silos y reedificación de la casa del Conde Quintanilla, consta de este expediente desde el folio 47 en adelante. Cáceres, 19 de octubre de 1791. Alfranca.”

Notas aclaratoria.

Conviene especificar que las respuestas a este Interrogatorio son totalmente subjetivas, realizadas por personas en alguna medida “interesadas”. No todas tienen por qué ajustarse a la realidad. Hay que tener en cuenta, también, que anteriormente a estos Interrogatorios, se realizaron a modo de censo (sin ser tal) el llamado “Catastro de Ensenada” (1756) y el “Censo de Floridablanca” (1785-87), donde sí parece ser que las respuestas dadas se ajustaban más a la realidad.

Otro dato para tener en cuenta es el relativo a la expresión “vecino”. Aquí se refiere a “familia”, por lo que la cantidad especificada (en este caso 510) habría que multiplicarla por, aproximadamente, 4’5 (como factor corrector). Por tanto Ribera del Fresno tendría en esas fechas unos 2295 habitantes.

 

Breve reseña bibliográfica:

http://www.chde.org/index.php?option=com_content&view=article&id=1026:la-creacion-de-la-real-audiencia-de-extremadura-antecedentes-historicos&catid=50:1986&Itemid=67

– Rodríguez Cancho, Miguel; Barrientos Alfageme, Gonzalo: “Interrogatorios de la Real Audiencia de Extremadura a finales de los Tiempos Modernos”. 11 Tomos. Asamblea de Extremadura. 1993-1996.

– Rodríguez Cancho, Miguel: “El partido de Llerena a finales del siglo XVIII. Análisis histórico según el interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura”. Historia Moderna. Actas de las II Jornadas de Metodología Didáctica de la Historia. Cáceres 1983.

– Simó Rodríguez, Mª Isabel: “El Archivo de la Real Audiencia de Extremadura. Doscientos años de historia”.

Interrogatorios de la Real Audiencia de Extremadura. Caso concreto de Ribera del Fresno (Badajoz). (IV)

19-04-2011 in Humanidades by José Javier Romero Cachaza

Resultado de la visita de la villa de Ribera del Fresno.

“Esta villa, una de las del Priorato del León y Provisorato de Llerena en lo eclesiástico y del partido de ésta en lo temporal, tiene quinientos diez vecinos,, cuyas ocupaciones se expresan en el informe del ayuntamiento y párroco al capítulo 3º. Se gobierna por dos alcaldes ordinarios, estos y dos regidores por ambos estados se eligen por insaculación que de orden del Consejo de las Órdenes suele practicarse cada cinco años, y la última está acabada en el año actual. Otro de los tres regidores que hay en el ayuntamiento es perpetuo y del estado noble. El mayordomo del concejo Francisco Pavón es perpetuo por estar vinculado este oficio en su casa y no es regidor aunque tiene voz y voto como tal. El síndico procurador general es Don Diego Murillo a perpetuidad en su familia con voz y voto. Para el alguacilato mayor propone el ayuntamiento cada año dos personas del estado general al Marqués de Grimaldo, como actual poseedor de la encomienda de esta villa y Aceuchal unidas en la Orden de Santiago, quien elige a uno de los propuestos. Los alcaldes de la Hermandad, que son de ambos estados, son de lección del ayuntamiento. Y el escribano único de esta villa Juan García Escribano lo es de ayuntamiento, a quien se le da de propios el salario de mil cien reales, dotación muy corta atendido el trabajo que tiene y el número del vecindario, por lo que juzgo necesario se le aumente hasta la cantidad de tres mil reales y que debe accederse a las instancias del ayuntamiento en su informe al capítulo 12.

Para el juzgado rige la práctica sin arancel alguno en la forma que se indica en la certificación del escribano folio 38. Los subalternos del ayuntamiento son además del escribano, el alguacil mayor, dos ministros ordinarios, dos guardas jurados, otro para los rastrojos, el director del reloj, el conductor de la valija del correo desde la ciudad de Mérida y el pregonero, cuyos salarios importan anualmente dos mil ochocientas veinte reales sacados del fondo de propios.

Además de los abastos que refiere el ayuntamiento al capítulo 4º, hay la alcaldía llamada del viento, que por lo regular está arrendada en cuatro mil seiscientos reales, el de vino y vinagre en setecientos cincuenta y el del aceite dos mil doscientos cincuenta. Estos productos, los cinco mil quinientos cincuenta reales en que se reguló el producto de los arbitrios que usa esta villa en virtud de real facultad, según se me ha informado y constan al folio 27 de este expediente, el catorce por ciento de la alcabala de las hierbas de propios, el producto de algunos cortinales arbitrados para el pago del servicio ordinarios y extraordinario, están destinados para el alivio del vecindario a la paga del encabezamiento de reales contribuciones, que en el día están en cuarenta y tres mil ciento veinticinco reales vellón, sin entrar en él los utensilios, frutos civiles, ventas de heredades, géneros extranjeros y seis por ciento de la cobranza que perciben los alcaldes.

Hacen mucha falta en esta villa las casas capitulares, cárcel y archivo, estando en el día supliendo para toda una casa propia de la villa, donde habitan los ministros ordinarios del juzgado, en la que hay una sala baja destinada para las juntas de cabildo, un cuarto estrecho y poco seguro para cárcel y otro sin luz ni ventilación, concierto, ni limpieza, lo que exige la mayor atención.

Las calles son llanas en la mayor parte y empedradas regularmente, y en cuanto permiten los silos, que son unas bóvedas naturales hechas debajo de tierra en la extensión de las calles, de las que hay también un buen número fuera del pueblo en los ejidos y sirven por lo enjuto del terreno para la conservación del trigo y cebada; estos silos se cierran con tierra y cantería que sobresale notablemente en la superficie, por lo que impiden el empedrado, deforman las calles y las hacen peligrosas, especialmente por las noches a quien no sea muy práctico o vaya descuidado; como en ellos se conservan los granos por muchos años sin corrupción por impedirse la entrada del aire atmosférico externo,  no se abre si no de tarde en tarde cuando sus dueños lo necesitan para su consumo o ventas. El haberse formado en las calles es por causas de tenerlos inmediatos a las casas, lo que se ha permitido por no haber reglamentos de policía en este pueblo, o por no atender los alcaldes a su observancia; como los vapores del grano se reconcentrar dentro de las bóvedas  al abrirse los despide en la atmósfera, de modo que la corrompen y la infeccionan y dichos vapores tienen tal fuerza que no se atreven a entrar los que han de sacar el trigo hasta después de muchas horas de estar abiertos y se han evaporado enteramente; para cuyo conocimiento les sirve de señal la introducción de un candil encendido dentro del silo y no apagarse; por todas estas razones, el informe del médico y los clamores del ayuntamiento, que después del abuso de permitir por tantos años estas bóvedas, no se atrevía por sí a tomar providencia, siendo poderosos del pueblo los dueños de ellas, proveí auto, encargando a los alcaldes tomasen las convenientes medidas para quitar y cerrar todos los silos existentes en la villa.

Las casas son de regular construcción y entre ellas cuatro o cinco de muy buena arquitectura y disposición interna, superiores a todas las de los pueblos del partido de Llerena, incluso la capital. La única iglesia parroquial es también buena fábrica y especialmente la media naranja sobre el presbiterio está bien arquitectada; quedan restos de haber sido muy buena la casa del Conde de Quintanilla, vecino en el día de Trujillo, pero por hallarse arruinada y servir hoy solamente para abrigo de maldades y excesos particularmente en las horas nocturnas, extendí el auto arriba indicado y que se expresan posteriormente a que la justicia obligase al conde a su reedificación y en caso de negarse procediese a vender el sitio con arreglo a las órdenes de policía comunicadas para este caso por punto general.

En esta villa hay posito con fondo de cinco mil ciento veinticinco fanegas, siete celemines y dos cuartillos de trigo; ocho mil cuatrocientos setenta y cuatro reales y ocho maravedíes en dinero existente, y veinte mil reales en diez acciones en el Banco Nacional de San Carlos. Su fondo no es fijo, por lo que pagan los vecinos a quien se le reparte trigo medio celemín por fanega. Con tres mil fanegas habría bastante para el pueblo y haciéndose de fondo fijo se librarían de las creces indicadas, reduciéndose a las prevenidas en la última orden de primero de mayo de noventa para los posito de esta especie. No hay paneras para conservarse el grano en los silos.

Las fincas, productos, distribución y destino del caudal de propios y arbitrios constan del papel folio 27 de este expediente, sacado de la prolija inspección de las cuentas del último quinquenio.

En punto a establecimiento de escuelas de niños y niñas nada tengo que añadir a lo que propone el ayuntamiento al capítulo 27, pero entiendo que no debe pensarse a escuela de gramáticas, aunque el general deseo que hay en Extremadura de crear clérigos haga adoptar a este ayuntamiento la idea de esta escuela.

En orden a las cosechas me remito a lo que expresa el ayuntamiento al capítulo 35, quien hace el cómputo de los frutos que se han recogido por todo un quinquenio. En cuanto a la lana habrá alguna diversidad, porque está hecho el cómputo por lo que rinden los dos reales en arroba que se carga de derechos a este fruto y no puede apurarse la cantidad porque la encomienda no los paga, sobre lo que hay pleito pendiente. Los perceptores de los diezmos son la encomienda de esta villa y Aceuchal en la Orden de Santiago y la mesa maestral de Llerena, aquella por lo tocante a lana, borregos, lechones, vino, aceite, frutos de huertas, potros, becerros y esta por lo tocante a todos los granos y minuncias, como son queso, leche, etc.

No ha podido saberse el producto de estos diezmos por lo tocante a la encomienda por estas el administrador en la villa de Aceuchal y no haberse registrado las tazmias. En cuanto a las minuncias pertenecientes a la mesa maestral tampoco puede darse razón por no haberla dado su administrador y sólo se sabe que se arriendan a dinero, y por lo que hace al trigo y cebada consta de la nota general dada por Don Juan Muñoz administrador de la mesa de Llerena, que está puesta en el expediente de visita de esta ciudad, que importó el diezmo del año 1786: 566 fanegas y 10 celemines de trigo, y 379 y 10 de cebada; en el de 87: 773 y 10 de trigo, y 580 y 10 de cebada; en el 88: 1043 y 8 trigo, y 827 cebada; en el de 89: 642 y 4 de trigo, y 507 cebada; y en el de 1790: 1350 y 8 trigo, y 1213 y 8 cebada.

Los demás que se llaman perceptores de diezmos en el citado informe del ayuntamiento capítulo, es en el sentido de que no pagan diezmos de sus propios frutos.”

(Sigue)

Interrogatorios de la Real Audiencia de Extremadura. Caso concreto de Ribera del Fresno (Badajoz). (III)

18-04-2011 in Humanidades by José Javier Romero Cachaza

(Continuación de las respuestas)

En esta villa no hay administración de correos ni conductor de valija, y sí distribuidor de cartas que conduce la valija a Villafranca en los días lunes, martes, viernes y sábado de cada semana, y en los mismos trae la correspondencia. No hay dependientes algunos de la Santa Inquisición. No hay regimiento de milicias ni otro alguno y si una partida de caballería del Regimiento del Rey, para perseguir ladrones, contrabandistas y malhechores. Hay un médico con el salario anual de dos mil doscientos reales vellón, los que se les satisfacen del caudal de propios, un cirujano sin salario y dos boticarios.

En el término jurisdiccional de esta villa se crían y cogen las cosechas y frutos a saber: de trigo, cebada, habas, garbanzos, avena, vino, aceite y lana; las cuales con separación han producido en un quinquenio las porciones a saber: de trigo ciento cuarenta mil trescientas sesenta fanegas, de cebada setenta y seis mil novecientos cincuenta fanegas, de habas cuatro mil ochocientas setenta y cinco fanegas, de garbanzos siete mil novecientas quince fanegas, de avena tres mil seiscientas noventa fanegas, de vino diez mil trescientas setenta arrobas, de aceite siete mil setecientas diez arrobas, y de lana fina y añinos veintisiete mil seiscientas veintiséis arrobas.

De cuyos frutos que todos sus sobrantes por lo que respecta al trigo y cebada se venden, sus precios corrientes en el día son la fanega de trigo a veinticuatro reales, y la de cebada a quince, la arroba de lana que toda ella se venden su precio ha sido el año pasado a cuarenta y cuatro reales. Y los perceptores de diezmo en esta villa lo son la mesa maestral de la ciudad de Llerena, la encomienda que posee el Excelentísimo Señor Marqués de Grimaldo, el convento de religiosas de ella, la parroquial iglesia, la Virgen de la Granada de la ciudad de Llerena, y algunos capellanes. Y de algunos años a esta parte se ha notado aumento en la recolección de semillas.

En el término de esta villa hay nueve huertas de regadío, en las que se crían toda clase verduras y vituallas, como son ajos, cebollas, cilantro, perejil, hierbabuena, tomates, pimientos, pepinos, chicharros, fraijones, berenjenas, verdolagas, calabazas, lechugas, lechuguinos, cardos, escarolas, coles, coliflores y otras berzas. Tienen arboledas de peros, peras, ciruelas, coronillas, nísperos, brevas e higos, y todo ello es de superior calidad. Las tierras de labor de esta villa se cultivan con arados llevados de bueyes, mulos, mulas, caballos capones y jumentos.

Por el término de esta villa pasa un río de continua fluencia, cuya agua sirve para regar dos huertas y moler cinco molinos harineros; y en el que se cría alguna pesca, la cual pertenece al común, excepto los meses de veda que se guardan con todo celo. Hay una fuente del común, la cual en años escasos casi no produce alguna.

En esta villa hay dos molinos de aceite, y no hay máquina alguna especial para trillar u otra que facilite el beneficio de alguna cosecha.

La Dehesa del Canchal de esta villa, que es la única de arboleda de encinas, de modo alguno se permite casqueo por lo perjudicial que le es a la arboleda y a quien se aprehende se le exige la pena con arreglo a la real ordenanza. En el término jurisdiccional de esta villa hay cinco dehesas, las cuatro propias del caudal de propios y arbitrios de ella, la una destinada para el ganado yeguar, su cabida dos mil cabezas; las otras tres componen siete mil cabezas de ganado lanar de parir, y la de Redrojo, que es la del Excelentísimo Señor Duque de Medinaceli, de cabida de cuatro mil cabezas, la pastan ganaderos trashumantes en perjuicio del común, causando graves daños a la arboleda de chaparros plantío de que se compone. Los plantíos ejecutados en el término de esta villa son de superior calidad, a motivo de la bondad del terreno.

En el término de esta villa no hay castillos ni casas de campo con terreno propio. En el recinto jurisdiccional de esta población no hay despoblado alguno, que conste por escritos o tradición haber estado poblado.

En este término hay muy poca caza por lo escueto y desmontado, y la que hay son algunas perdices, conejos y liebres; se guarda con toda puntualidad la real orden de veda y en el caso de contravención (que hace años no se experimenta) se exigen las penas impuestas a los contraventores. En el año pasado de mil setecientos noventa no se salió a extinguir las fieras por ser muy poco loboso este término y por cada cabeza o piel de lobo que se presenta se da el premio de cuatro ducados, dos por el lobezno, diez reales por la de zorra y cuatro reales por el cachorrillo, y se puede regular el número de fieras que se matan en cada año al de catorce poco más o menos.

Hay en el término de esta villa únicamente tres colmenares, ascendentes a poco más de doscientas colmenas, las cuales se crían y conservan en corchos de cáscara de alcornoques puestos sobre lanchas de piedra, sobre cobigas de la misma cáscara encima para que les sirva de abrigo. La cosecha de miel y cera es muy parca, pero de superior calidad, con atención a que como no hay montes todas las flores de que se alimentan son las de campiña; y la causa de no haber más número de esta industria no es por causa de robos, sino es por falta de inclinación.

Hay en esta población cría de toda clase de ganadería, como son yeguas, potros, vacas, novillos, cerdos, carneros, ovejas, machos y cabras; de todos los cuales se comercia, vendiendo los potros para el Real Ejército de su Majestad, las vacas para criar y alguna para labrar las tierras, sucediendo esto último a los novillos, y cuando son viejos se venden para los abastos de Madrid, Cádiz, Sevilla y otras partes; los cerdos unos se benefician por sus propios dueños y otros se venden en las ferias de la ciudad de Mérida, villas de Zalamea de la Serena y Zafra; los carneros unos se benefician como las ovejas cuando son viejas, se consumen unas cabezas en la población y otras se venden a los trashumantes para los abastos de Madrid y otras partes, y los machos y cabras cuando llegan a suficiente edad se consumen en el de esta villa. Y de cada clase hay el número de cabezas poco más o menos siguiente: de yeguas, potros, potrancas, tusones, tusonas y capones doscientas veinte cabezas, vacas quinientas doce, bueyes y novillos seiscientas ochenta y una cabezas, puercos, puercas de crías y lechones tres mil ciento trece cabezas,  carneros dos mil setecientos ochenta, ovejas de parir, sin incluir la cría, veintidós mil ciento noventa y seis, machos cabríos doscientos treinta y dos, cabras quinientas setenta.

En el término de esta villa no consta haya minerales algunos, ni hay canteras de mármol o jaspe, y sí un homo de cal y tres de ladrillo y teja, de los cuales anualmente se hace uso.

Y últimamente para que la Real Audiencia se entere del estado de esta población se hace presente: que a esta villa se le están de continuo usurpando las regalías que su común le pertenecen, en cuanto a pasturar lo, corte de madera para los arados de la labor y para sus hogueras en la de retama y otras de su naturaleza, por las villas de Villafranca, Puebla de la Reina, Hornachos, Los Santos, Hinojosa del Valle y Llera; en la primera faltando a lo concordado y ejecutoriado en razón de hasta donde pueden libremente los ganados de este común aprovechar sus pastos y beber sus aguas, penado y denunciando a cuantos ganados encuentran, en tanto grado que en el año pasado de mil setecientos ochenta y siete, sin hacerse cargo del grave delito que se comete en quebrantar término y jurisdicción extraña, dentro del privativo y jurisdiccional de estas villas,  sus capitulares denunciaron un manada de ganado lanar  propia de Doña María Fernández de esta vecindad, para cuyo pago de pena se llevaron una jumenta; sobre cuyos puntos hay litigios pendiente en el Real Consejo de las Órdenes.

La Puebla de la Reina en contravención de lo ejecutoriado y concordado, ha vendido un baldío adehesándolo a un ganadero trashumante, sobre lo que hay también recurso en dicha superioridad.

La de Hornachos los más de los años también en contravención a la comunidad que con esta tiene en la Dehesa de los Lechos, hace cotos de algunos terrenos, sin la aquiescencia de este ayuntamiento, aparentando es para evitar daños en sus sembrados y los cierto es para que los aprovechen algunos ganados de sus vecinos.

La de Los Santos hace años tiene cerrada a este común la comunidad de pasto que le pertenece con arreglo a reales ejecutorias y concordias en su término, sobre lo cual hay recurso pendiente en la Real Chancillería de la ciudad de Granada.

La de Hinojosa del Valle en el presente año ha tenido la osadía de dentro del término y jurisdicción privativa de ésta, de entrar una piara de ganado de lana de Doña María Fernández de esta vecindad, por decir que parte de la manada había entrado en su dehesa boyal y habiéndosele despachado oficio, no sólo se negó a la entrega del ganado, sino también se adaptó por término suyo propio la jara nombrada del medio, sin más instrucción que la voluntaria de su justicia, sobre lo cual hay autos formados.

Y la de Llera sin embargo de constarlo por vista de la real ejecutoria que conserva esta villa, de que su común de vecinos no sólo tiene acción y derecho a pastar con sus ganados el Sitio de Bendeacas, sino es también a cortar la madera que necesite este vecindario para la construcción de arados para la labor y otros artefactos, como también la leña seca, rodada, retama y otra que no sea de matanegra, hace muchos años que de modo alguno quiere cumplir con lo último, antes si llevando crecidas penas a este común.

Que es todo cuanto podemos manifestar por ser cierto, constante y verdadero, y lo firmamos en Ribera del Fresno y marzo siete, año de mil setecientos noventa y uno. Licenciado Don Diego Miguel Morillo Quintana. Don Manuel de Brito y Gragera. José Serraño. Don Francisco Antonio Zalamea. Don Lorenzo Fernández Galeano. Don Diego Morillo Quintana y Tena. Vicente Francisco de los Reyes. Juan Contreras. Fui presente Juan García Delgado.

(Sigue)

Interrogatorios de la Real Audiencia de Extremadura. Caso concreto de Ribera del Fresno (Badajoz). (II)

17-04-2011 in Humanidades by José Javier Romero Cachaza

(Continuación de las respuestas).

El posito real de esta villa se compone en el día de cinco mil ciento veinticinco fanegas, siete celemines y dos cuartillos de trigo, de las cuales se hallan existentes en especie efectiva tres mil novecientas diecinueve fanegas, un celemín y dos cuartillos de trigo; y las restantes mil doscientas seis fanegas y seis celemines, las mismas que están debiendo los vecinos labradores y peujareros, procedentes las mil ciento sesenta y cuatro fanegas de la data de sementera, que les fue repartida a virtud de licencia de la subdelegación de la ciudad de Llerena en el año pasado de setecientos noventa,  y las cuarenta y dos fanegas y seis celemines restantes procedentes de los anteriores adeudos, según que así resulta del único cuaderno de escrituras de obligación a su favor otorgadas por los vecinos deudores, que es el que rige. Y también tiene de fondos suyo propio e indubitable en especie efectiva de moneda veintiocho mil cuatrocientos sesenta y nueve reales y treinta y tres maravedís de vellón, en esta forma: los veinte mil reales vellón impuestos en el Banco Nacional San Carlos a virtud de superior orden, y los ocho mil cuatrocientos sesenta y nueve reales y treinta y tres maravedís de vellón en su arca de cuatro llaves.

Esta villa tiene y observa para el régimen y gobierno económico sus ordenanzas municipales, aprobadas por su Majestad (que Dios guarde) y señores de su Real Consejo de las Órdenes, su fecha en Madrid a catorce de febrero del año pasado de mil setecientos treinta y uno.

No hay curia eclesiástica y sí está sujeta esta villa por dicho fuero al provisor de la ciudad de Llerena y vicario general como territorio del Priorato de León.

En esta población hay una sola parroquia con el nombre de Santa María de Gracia, su dotación y emolumentos son accidentales, motivo porque a ciencia cierta no pueden manifestarse sus importes, pues dependen sus productos en cada año de los diezmos de una casa que se le elige con el nombre de Cañama y en los rompimientos de sepulturas. Y el párroco que la sirve es nombrado por Su Majestad y señores del Real Consejo de las Órdenes, el que goza de cinco mil reales de vellón procedentes los cuatro mil de la campaña y los mil restantes de nómina. No hay en esta cementerio y sí hay necesidad de él, y puede cómodamente edificarse contiguo a la Ermita de los Santos Mártires, cuya iglesia verificado dicho caso podrá servir de capilla.

En la parroquial de esta villa hay solo un beneficio con el nombre de las Bastillas, el cual en sus vacantes se presenta por el Rey Nuestro Señor y aunque en el término de esta villa tiene algunas suertes de tierras, se ignora su dotación y gravámenes, y el cual no necesita residencia personal. Y en cuanto a capellanías hay el número de ciento veintinueve, la cuales más de ellas se hallan indotadas, por no llegar con mucho exceso a la congrua señalada en este territorio, que son mil trescientos veinte reales vellón, otras se hayan sus bienes del todo perdidos, provenientes de haberlas obtenido en sus vacantes capellanes forasteros, y de ellas algunas requieren asistencia personal.

En esta dicha villa hay un hospital con el nombre de Santiago, digo San Juan, el cual sólo sirve para hospedaje de pobres que mendigan, del que es patrono el ayuntamiento de ella,  quien anualmente nombra mayordomo y el que tiene de dotación anual setenta y dos reales de vellón de réditos de censo, los que sirven para reparar sus albergues. También hay cuatro obras pías, la una secularizada y la que hasta de presente conoce Su Majestad (que Dios guarde) y señores presidente y oidores de la Real Chancillería de la ciudad de Granada, y es la que fundó Gómez Martín Gragera, de la que es patrono administrador Don Rodrigo de Brito de esta vecindad; la que tiene de dotación anual cuatrocientos cuarenta y cuatro reales vellón de réditos de censos, y veintiuna fanegas de trigo, cuyo dinero se invierte en comprar trigo y repartirlo de limosna entre los parientes huérfanos y viudas con arreglo a su fundación; con asistencia de la real justicia y síndico personero.

Las otras tres eclesiásticas y como tales sujetas al vicario general y provisor de la ciudad de Llerena, la una de ellas fundada por Melchor López,  de la que es patrono administrador Pedro Madera de esta vecindad; su dotación consiste en cuarenta y cuatro fanegas de tierras, las que producen de renta anual cinco fanegas de trigo y sesenta y siete reales anuales de réditos de censo, cuyas rentas y maravedíes sirven para distribuirse en dotes entre los parientes del fundador.

Otra que es fundada por Alonso Serrano, de la que es patrono Joseph Acedo; la que consiste en ciento cuarenta fanegas de tierra, las que producen veintisiete fanegas de trigo, las cuales se distribuyen en dotes entre los parientes del fundador.

Y finalmente la fundada por Fernando Martín Montánchez, de la que es patrono administrador Don Francisco Zalamea; la que consiste en dieciocho fanegas de tierra, las cuales una se siembra un año y otra el otro, dejándolas algunas de huelga por cansadas, y producen de renta anual cuatro fanegas y media de pan mediado, lo que se invierte en dotes entre los parientes del fundador.

En la parroquial iglesia de esta villa sólo ha quedado una cofradía, que es la del Dulce Nombre de Jesús, la que tiene por fondo suyo propio una huerta murada de pared, con su agua de pie, con árboles frutales y tierra de regadío para legumbre, compuesta de cinco fanegas, la que rinde anualmente un mil un reales de vellón, dos cortinales de cabida de cuatro fanegas de tierra, los que producen de censo anual treinta y cinco fanegas de cebada, y una suerte de cinco fanegas de tierra, la que produce de renta en cada año fanega y cuartilla de trigo, cuyos maravedíes y fanegas de grano sirven para distribuirlos en el culto divino y festividades que anualmente se celebran y pago de sufragios por el ánima de cofrades que fallecen. De cuya cofradía como juez conoce el vicario general y provisor de la ciudad de Llerena, la que se compone de veintisiete cofrades, y sólo tiene un cuaderno de constituciones aprobadas por Su Majestad y señores del Real Consejo de las Órdenes, su fecha en Madrid a quince días de diciembre de mil quinientos ochenta y cuatro, del modo de proceder en la admisión de hermanos, nombramiento de mayordomos, alcaldes y regidores.

Hay en esta población cuatro ermitas o santuarios, las tres extramuros de ella, nombradas el Santísimo Cristo de la Misericordia, Nuestra Señora de la Aurora, los Santos Mártires y San Antonio de Padua, las cuales las del Santísimo Cristo y Nuestra Señora de la Aurora se hallan en gran manera adornadas y en ellas los fieles tienen mucha devoción y diariamente se celebra el santo sacrificio de la misa en la de los Santos Mártires, se celebra también el santo sacrificio de la misa en todos los domingos y días festivos y en la de San Antonio algunos días casuales; y a las que concurren los fieles en los días de sus celebridades, y de las de Nuestra Señora de la Aurora, Santos Mártires y San Antonio salen procesiones, la una en el día miércoles santo que es la de Jesús Nazareno, y las otras el día de San Antonio y San Blas, y cuando en algún año se celebra rogativa por alguna calamidad suele salir en procesión de penitencia el Santísimo Cristo de la Misericordia. Y no se han experimentado quimeras algunas sin embargo del mucho concurso de gentes.

La del Santísimo Cristo carece de rentas y sí de las frecuentes limosnas que diariamente dan los fieles se surte de todo lo necesario para el culto divino y cuyas limosnas como adventicias y no fijas no se pueden numerar sus ascensos. La de la Aurora, que también sirve de oratorio a las casas provinciales de Don Lorenzo Fernández de Galeano, tiene y posee por alhajas suyas propias nueve fanegas de cortinal y no alcanzando sus producciones a los gastos diarios, costea lo demás que necesita para su culto el antedicho Don Lorenzo. La de los Mártires posee dos fanegas de cortinal, de los que percibe anualmente doce fanegas de cebada. Y la de San Antonio goza de cuatro fanegas de cortinal, que le producen anualmente treinta y cinco fanegas de cebada.

Y las del Santísimo Cristo,  Santos Mártires y San Antonio tienen ermitaños, los cuales nombra el caballero cura párroco, sin embargo de ser privativo al ayuntamiento que cede sin perjuicio.

Hay sólo un convento de religiosas de la orden de Nuestro Señor Padre San Francisco de la regular observancia y Santa Clara con el nombre de Jesús María, el actual número de sus individuos se compone de veinte religiosas, y el de su fundación es de veintidós; cuyas religiosas dependen de sus rentas y algunas casuales limosnas. Y para la profesión de cada religiosa de velo negro percibe el convento cuatro mil cuatrocientos reales vellón y la enseñanza en él es privada.

En esta villa hay una escuela de niños de primeras letras, un estudio de gramática y dos escuelas de niñas sin dotación alguna y si se les satisface a los maestros por los padres el plus mensual o anual que capitulan, experimentándose por no estar dotadas las dos primeras graves perjuicios, pues ni los niños logran saber las primeras letras y mucho menos la gramática por no haber profesores que sin premio quieran establecerse en esta villa y por todo ello y otras causas es de necesidad su establecimiento y dotaciones, valiéndose del medio de dotarlas de los propios.

(Sigue)

 

Interrogatorios de la Real Audiencia de Extremadura. Caso concreto de Ribera del Fresno (Badajoz). (I)

16-04-2011 in Humanidades by José Javier Romero Cachaza

La Real Audiencia de Extremadura fue creada por Carlos IV, promulgando una pragmática el 30 de mayo de 1790 a petición de Badajoz, Mérida, Plasencia y Alcántara, ciudades con voto en Corte. Entre los factores que determinaron la creación de esta Audiencia estaban no sólo los problemas derivados por la lejanía de los Tribunales que dirimían los litigios de los extremeños, obligados a recurrir a las Chancillerías de Valladolid o Granada en función de la línea divisoria marcada por el Tajo para delimitar sus respectivas jurisdicciones. También influyeron factores socioeconómicos (conflictos con la Mesta, problemas con el contrabando o los problemas derivados del campo extremeño). Para ello, pues, se creó en el Hospital de la Piedad de Cáceres la sede de la Audiencia en Extremadura. Siendo inaugurado el día 27 de abril de  1791 con el discurso [1] del poeta y juez Juan Meléndez Valdés (Ribera del Fresno, 11 de marzo de 1754 – Montpellier, 24 de mayo 1817).

Estas Audiencias no se encargaban sólo de administrar Justicia, sino que tenían otras funciones de carácter gubernativo. Para ello era imprescindible el conocimiento exacto de la situación demográfica, económica y social del territorio en el que estaba establecido. Por ello la importancia de los llamados “Interrogatorios”. La necesidad de adquirir noticias exactas sobre su población y riquezas y de todos aquellos factores físicos, políticos, fiscales, culturales o sanitarios para poder llevar a la práctica una política más eficaz determinó que la Real Audiencia de Extremadura pusiera en marcha toda su burocracia. Se elaboró un interrogatorio que a través de sus 57 preguntas permitía concretar toda la información necesaria. [2]

Estos Interrogatorios se realizaron a lo largo de toda Extremadura entre finales de 1790 y principios de 1791. En lo que se refiere a Ribera del Fresno

“pertenece al partido de la ciudad de Llerena, de donde dista seis leguas, su situación a levante con término de la villa de Hornachos de la que dista dos leguas, a poniente con el de la villa de Villafranca distante una legua, al norte con término de la villa de Alange hasta dos leguas y cuya villa dista de ésta cuatro, y al sur con la de Hinojosa del Valle distante una legua; cuyos pueblos, como éste, son del territorio de la Real Audiencia de Extremadura, de la que dista esta villa, que es nullius diócesis, diecinueve leguas.

Esta villa es perteneciente al territorio de la Orden de Santiago y hay en ella mitad oficios, de cinco en cinco años se hace en ella por el caballero gobernador de la ciudad de Llerena insaculazion de alcaldes y regidores por ambos estados, a virtud de real provisión de su Majestad y Señores del Real Consejo de las Órdenes para la administración de justicia y gobierno, precediendo para ello recibir votos secretos al vecindario e incluyendo en los respectivos cantaros seis personas de cada estado, el uno de ellos enhilado para en lugar de muertos, ausentes o legítimamente impedidos. Y cuyos alcaldes que se desvinculan en el día primero de enero de cada año, no son pedáneos y sin conocer de toda clase de causas en que delinquen sus vecinos. No hay abogado alguno y sí tres procuradores, el uno con el cargo de promotor fiscal, los que anualmente se nombran por el ayuntamiento. Hay un solo escribano real, con atención al vecindario y asuntos que ocurren lo suficiente para el despacho de cuanto ocurra. En esta misma villa además de los señores alcaldes hay nueve subalternos, como los son dos alcaldes de la Santa Hermandad, tres regidores, el uno perpetuo y los dos anuales, un mayordomo tesorero de los caudales de propios y arbitrios, perpetuo con voz y voto, un alguacil mayor, un síndico personero y dos diputados de abastos, los cuales se hayan sin el salario que les pertenece, a excepción del alguacil mayor que tiene de salario anual y percibe del caudal de propios cien reales de vellón, el mayordomo percibe cada año el quince al millar de sus productos y el escribano también percibe mil cien reales vellón;  no estando dicha plaza dotada con respecto al mucho trabajo que tiene en el despacho, de los muchos asuntos que diariamente se le ofrecen. Y todo lo cual se satisface de dichos caudales, con arreglo al reglamento que rige y superiores órdenes comunicadas. Y en el juzgado de esta villa se observa el real arancel prevenido en la Real Pragmática de nueve de enero de mil setecientos veintidós por carecer de otro.

Esta villa se compone de quinientos diez vecinos de todas clases, los cuales se ejercitan en los trabajos rústicos de la labor y ganadería, y en los ejercicios de zapateros, sastres, herradores, barberos, herreros, cerrajeros y carpinteros, en la forma siguiente: trescientos ochenta y cinco vecinos labradores, peujareros y trabajadores de la labor, noventa y un ganaderos de toda clase de ganados, incluso los pastores, trece maestros de zapatero y oficiales, dos de albañil, cuatro de sastre, tres herradores, siete de barbero, tres herreros, uno de cerrajero y un carpintero; los cuales no forman gremio alguno y de todos los dichos oficios hay sólo dos maestros de herrador y albéitar examinados y aprobados por el Real Prothoalbeiterato, cuya aprobación tiene el costo de mil doscientos reales poco más o menos.

Las diversiones entre los naturales de esta población por lo aliciente a la primera clase se reducen al trato, comunicación y sociedad tranquila, y por lo que hace a la demás plebe a las civiles de cargar, saltar y tirar a la palanca; notándose alguna inclinación al vicio de beber vino y otros licores, y a ejecutar algunas reterías. En cuyos oficios y peones se advierte también algún abuso en el modo y horas de su trabajo, y los cuales perciben y cobran por sus jornales con respecto a los tiempos en unos cuatro, en otras a cinco, seis, ocho y más reales, y en otros a diez además de la comida.

En esta villa hay abastos públicos por arriendo de carne de macho y cabra, de vino, vinagre y aguardiente, de aceite y jabón, de los cuales sólo pagan los derechos de su remate al cabezón de ella los de vinagre, vino y aceite, y los demás son libres, a excepción del pago de la cuota a Su Majestad por lo que hace al aguardiente y al del jabón los derechos de cuarto en libra y permiso de caldera. Y para su despacho se usa de los pesos y medidas iguales a las de la ciudad de Llerena, siendo iguales las de los pueblos confinantes, a excepción de la de granos, pues usan la del Marco de Ávila y esta villa de la antigua.

No hay casas formales de ayuntamiento y sí sirven para ello unas ordinarias de muy poca extensión, las que están en parte ruinosas y por no haber cárcel pública sirven también de ello, motivo de por que y de lo inútil se han experimentado algunas fugas, viéndose en la precisión para remediarlas a molestar a los presos con grillos y otras prisiones. También en esta población se experimentan dos edificios arruinados como lo son: la torre de la parroquial iglesia de ella, estando expuesta la fábrica de dicha iglesia por lo que respecta a su coro y bóveda a padecer notable ruina, o a sufrir algún insulto por lo insegura que por algunas partes se halla; y el otro es las casas principales pertenecientes al Conde de Quintanilla, vecino de la ciudad de Trujillo, que la mayor parte de ellas se hallan arruinadas, estando por dichas causas aptas para cualquier insulto y cometer toda clase de pecados. Y en cuanto a archivos públicos sólo hay el de la villa, el cual es inútil, motivo por el que los papeles y demás instrumentos no están con el orden debido y seguridades prevenidas. En esta villa tan luego como ha fallecido el escribano de ella o ha mudado de domicilio, se le han recogido para evitar cualquier extravío todos los papeles e instrumentos, los cuales luego al punto se han introducido en el que sirven de archivo.

Las calles de esta población parte de ellas están por empedradas, no están limpias ni aseadas y la causa proviene de los muchos silos que hay en ellas, los cuales son en gran manera perjudiciales a la salud pública, habiéndose experimentado algunas fatalidades de personas y animales, las más de ellas llanas y dos con alguna pendiente. En esta villa hay tres mesones públicos, los cuales con atención a la población y personas que por ella trajinan están en buen estado. Los caminos reales y de travesía son llanos y escuetos, y sólo se advierte en su término un paso algo peligroso, como lo es en el Sitio de la Peña Sorda, el que fácilmente y a poco costo puede repararse y no hay noticia de que en él hayan acaecido algunas desgracias.

En esta villa no hay feria ni mercado alguno  y si fuera de mucha utilidad tanto a su común de vecinos como a la real hacienda se estableciese mercado en día veinte de agosto de cada año, con respecto a la situación en que se halla esta población, buen abrevadero para ganados y calidad de sus pastos. Y en esta dicha villa hay solo el comercio de ventas de ganados, frutos y el de toda clase de granos, sin haber compañía alguna a dichos fines. No hay en esta población fábrica alguna y si con atención a sus proporciones y vegas de que gozan el río que pasa a sus inmediaciones y Arroyo de Botoz, podrían establecerse las de jabón blando y de telares de lino, siempre que para esto último sus habitantes se esmerasen a sembrar lino, cáñamo y otros de hilaza.

En esta villa hay propios y arbitrios, los cuales consisten en tres dehesas, las dos de pasto y labor, y la una con arbolado de encinas, componentes todas tres siete mil cabezas, las cuales su valor anual es treinta y dos mil doscientas veinticinco reales vellón, como sucedió en el año pasado de mil setecientos noventa, incluso el fruto de bellota, agregándose a dicha cantidad los años que se siembra por los vecinos labradores y pegujaleros alguna parte, el producto de sus rentas en especie de trigo y el de su rastrojera, con más la tercera parte de las penas de campo y ordenanza.

Y cuyos caudales se invierten en pagar a los sirvientes y la mayor parte en satisfacer y pagar el crecido número de veredas y órdenes que se despachan por la gobernación de la ciudad de Llerena. Y no hay otros caudales públicos en esta población.”

 

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