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La Obra

31-01-2012 in Política by Pablo Poó Gallardo

En los soportales del edificio donde vivo había un local que llevaba mucho tiempo sin ser alquilado por nadie. Su último inquilino fue una heladería de escaso éxito, incluso en época estival, a pesar del calor local y lo sugerente de sus recetas. Unos meses atrás, una clínica privada lo adquirió para abrir una sucursal; mi yo hipocondriaco se alegró muchísimo: tenía el médico a tiro de piedra.

Poco tiempo después, al modo en el que cuelgan en la comisaría los carteles de los delincuentes más buscados, apareció en los ascensores un escrito que nos invitaba, amablemente, a exiliar los vehículos que se encontrasen en determinadas plazas de garaje durante dos semanas, prorrogables sine die -que las obras se sabe cuándo empiezan pero no cuándo acaban- ya que, por encima de nuestras cabezas, iban a desviarse las cañerías de los aseos de la clínica en cuestión.

Aquello molestó sobremanera a los vecinos, que acudieron indignados al presidente a preguntar por qué debían ser ellos los canalizadores de las excrecencias ajenas; además, excrecencias de enfermos, que son como doblemente excrecencias: el colmo de lo escatológico.

El democrático gestor les informó de que la clínica había decidido desviar las cañerías para que no pasasen por su suelo, sino por los techos de sus coches, con el peligro que ello conllevaba de que una inoportuna filtración te dejara el parabrisas lleno de orina diabética, migrañosa, griposa o vete tú a saber, por citar un caso leve. Ya se sabe: la mierda que la aguante otro.

Tras varios meses sin retirar los coches de las plazas, las vírgenes cañerías comenzaban a coger polvo en las cajas, al tiempo que el director de la clínica se impacientaba por la tardanza en la ejecución del trasvase de aguas fecales.

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Consejos para la contratación de una obra

30-05-2011 in Ingenierías by Enrique Alario Catalá

En demasiadas ocasiones contactan conmigo amigos, o amigos de mis amigos preocupados por los problemas que les está produciendo las obras que están realizando en casa, grandes o pequeñas, pero el caso es que siempre me entero de que están haciendo obras cuando les surgen los problemas.

Por desgracias, en este país las constructoras salieron como setas en la época de bonanza y cualquier albañil se hacía llamar constructor, sin saber que no es lo mismo hacer un tabique que hacer una reforma entera pero claro, el color del dinero lo puede todo y muchos no pudieron resistir la tentación de ganar dinero con el inacabable mercado de las reformas, las obras, la edificación… en definitiva con la construcción.

Como he dicho, no es lo mismo ser albañil que ser constructor, ya que éste último debe encargarse de muchas otras cosas además de la porpia ejecución de unos trabajos. Es en estas labores paralelas donde muchos albañiles/constructores han ido fallando sistemáticamente por desconocimiento de normativas, de seguros, de organización, de papeleos administrativos y, sobretodo, por desconocimiento de otros trabajos que no han sido los propios hasta que no se ha autodenominado constructor y que ahora forman parte de aquellas obras a las que opta.

En vista de que ya eran muchos los conocidos o clientes que me llamaban a toro pasado, cuando el lío ya era prácticamente irreparable, decidí elaborar esta pequeña lista de cosas importantes a tener en cuenta para la contratación de trabajos de construcción, con la esperanza de que al menos mis lectores puedan anticiparse a los problemas.

Se trata de cuestiones muy sencillitas, de sentido común para todo aquel que esté mínimamente relacionadoo con éste mundillo. Los cinco primeros consejos te los comento a continuación, el resto en el siguiente post. Lee el resto de la entrada →