Estás navegando por el archivo de hospital.

La historia clínica y la informática

25-04-2011 in Ciencias by María Romero Navajas

No podemos negar que la presencia de la tecnología ha ido en aumento en los últimos años. En el ámbito sanitario, no podría (ni debería) ser de otra manera.

Uno de los principales y más importantes problemas a los que se enfrenta un Archivo de Historias Clínicas es la falta de

Conjunto de estanterías que albergan Historias Clínicas

espacio. El continuo crecimiento de la población y que innegablemente en los tiempos que corren se acude con más frecuencia al facultativo, hace que el número de Historias Clínicas sea cada vez mayor. Esto añadido a la mala conservación del papel frente a un fichero electrónico y a la creación de un nuevo historial en cada centro sanitario que se visita, ha creado la necesidad de incorporar la tecnología al servicio de la documentación sanitaria.

Hoy en día la Historia Clínica electrónica es realidad en Atención Primaria. El sistema informático deberá recoger y unificar las actuaciones más relevantes realizadas al paciente, por lo que en ningún caso será la Historia Clínica completa. Como ventaja principal ofrece la posibilidad de consultar la documentación en cualquier centro sanitario de la comunidad a la que pertenece.

En comunidades como Andalucía, se dispone de una tarjeta sanitaria identificativa del paciente en la que se recogen todos los datos sanitarios del mismo y con la que el facultativo puede acceder a los mismos a través de un sistema informático.

Mención aparte son las actuaciones en el ámbito hospitalario. Aún hoy se recogen en el sistema tradicional de papel toda la documentación generada en un episodio: informes clínicos junto con todo tipo de pruebas diagnósticas (como radiografías, resonancias magnéticas, ecografías, etc).

Con el principal inconveniente que se encuentra el Ministerio de Sanidad con respecto al uso de una Historia Clínica electrónica es la necesidad de crear estándares, tanto informáticos como sanitarios (como por ejemplo el uso del estándar sanitario HL7), para garantizar la integridad y legibilidad de la información.

El futuro que se espera al respecto, es que se implante el sistema electrónico en su totalidad en el año 2012. Para ello, se ha dotado de 252 millones de euros, con una inversión de 141 millones por parte de la Administración General del Estado y de 111 millones por cada comunidad. El proyecto piloto que actualmente se está llevando a cabo, que comenzó en marzo de 2009, lo componen las comunidades autónomas de: Andalucía, Baleares, Cantabria, Castilla-León, Castilla la Mancha, Cataluña, Extremadura, La Rioja, Murcia y Valencia.

 

Bibliografía:

La muerte en Córdoba en el siglo XV: grupos no privilegiados (II). ¿Dónde se redactan los testamentos? Los hospitales de la ciudad

19-04-2011 in Humanidades by Blanca Navarro Gavilán

En el anterior artículo aludíamos a la importancia que adquirió a finales de la Edad Media la redacción del testamento. Pero, ¿dónde se testaba? Por lo general, en la propia casa del otorgante, aunque en el caso de algunos enfermos el escribano se trasladaba a los hospitales. Otras veces, cuando el testador no estaba impedido, incluso acudía por su propio pie a la escribanía y allí testaba, si bien podía hacerlo en cualquier lugar. Por ejemplo, una vecina de la collación (barrio) de San Pedro dicta su testamento en casa de la madre de un criado suyo, que sabemos se localiza «de frente de la Puerta de Baeça», al sureste de la ciudad.

Hay veces en las que el testador está acostado: según se expresa en los documentos, «alechigado en cama». Es lo que ocurre con varios enfermos de la casa de San Lázaro, uno de los casi setenta centros hospitalarios que hubo en nuestra ciudad, según apunta J. M. Escobar Camacho en un artículo sobre los centros asistenciales en la Córdoba bajomedieval. Entre esos enfermos podemos citar al cardero Gonzalo López y al mayoral del dicho hospital, Antonio Quesada (hijo de un sillero), que testan en 1475 y 1476 respectivamente.

En la España cristiana medieval, los hospitales albergaban enfermos, pobres y peregrinos sanos. Hemos localizado comerciantes foráneos (todos enfermos), que redactan su última voluntad desde algún hospital de Córdoba y que incluso señalan como albaceas testamentarios a trabajadores o enfermos del mismo sanatorio. Se conocen muchos hospitales de nuestra ciudad: el de San Bartolomé, ubicado cerca de la iglesia de San Nicolás de la Villa; el de Santa María de la Consolación (entre las actuales calles del Tornillo y de Armas), próximo a la parroquia de San Pedro, como el hospital del Maestrescuela, en la calle Lineros. En la confluencia de esta calle y la actual Badanas se documenta hacia el año 1406 el hospital de San Nicolás de la Ajerquía y, desde aproximadamente 1470, en la plaza del Potro, el de la Santa Caridad de Jesucristo. En la calle Mucho Trigo se conoce, desde 1486, el hospital de San Julián. La mayoría de los vecinos de las collaciones de Santa Marina y San Lorenzo pertenecían al estado llano (sector primario de producción y algunos oficios artesanales) con la salvedad de algunos miembros de la nobleza cordobesa (cuyas casas principales se hallaban en la collación de Santa Marina) y algunos individuos que ocupaban cargos concejiles o profesiones liberales (en la collación de San Lorenzo). En aquélla se documentan varias instituciones asistenciales desde mediados del siglo XV, mientras que en San Lorenzo podemos hablar de la cofradía y hospital de San Martín, con localización en la calle Montero ya desde 1316. Por otro lado, en las collaciones de Santiago y Santa María Magdalena (al sureste y este del sector de la Ajerquía, respectivamente), vivían los menos favorecidos, aunque también había miembros de familias cordobesas con cierto renombre. Y, entre otros ejemplos, en la collación de Santiago aparece el hospital de los Santos Mártires hacia 1387, establecido frente a la iglesia parroquial del mismo nombre.

Extramuros de la ciudad había centros asistenciales y ermitas compartiendo el espacio con tierras cultivables y con arrabales o pequeños suburbios. Por su pronta fundación (año 1262), destaca el hospital de Santa Eulalia, regentado por mercedarios. Cerca de la puerta de Gallegos se erigió una ermita (Santa María de las Huertas), próxima al cementerio de la iglesia de San Hipólito, que, según Ramírez de Arellano, se convirtió en hospital. Extramuros de la collación de la Magdalena, en el sector oriental, concretamente frente a las puertas Nueva y de Andújar, encontramos las ermitas y hospitales de San Antón y San Lázaro, fundados en el siglo XIII. En la misma collación, frente a la puerta de Baeza, se localizaba la ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta, que aparece hacia mediados del siglo XV. Tras realizar el análisis estadístico de los testamentos consultados (como se apuntaba en el anterior artículo), podemos afirmar que el porcentaje de individuos que otorgan sus últimas voluntades desde algún hospital representa un escaso 4% del total, la mayoría enfermos en el hospital de San Lázaro. Los menos, testan desde los hospitales de Santa Lucía, San Marcos, Luis González de Luna y San Bartolomé.

  • Escobar Camacho, J. M., «La asistencia a los pobres en la ciudad de Córdoba durante los siglos bajomedievales: su localización geográfica», Meridies, 1, Córdoba, 1994, pp. 39-62
  • Ramírez de Arellano y Gutiérrez, T., Paseos por Córdoba, León, 1973

Blanca Navarro Gavilán – Licenciatura y Doctorado en Historia

El acceso al historial clínico

12-04-2011 in Ciencias by María Romero Navajas

En el ámbito sanitario, la documentación clínica generada en un episodio hospitalario, es de vital importancia para el personal médico. En él se recogen tanto datos de la salud del paciente, como datos personales (dirección, teléfono…) o datos sociales (estado civil, tipo de trabajo…). La elaboración de la misma está sujeta, únicamente, a los profesionales que intervengan en el episodio asistencial al que hacen referencia. Su uso está destinado principalmente a garantizar una adecuada asistencia al paciente.

Pero, realmente, ¿quién tiene acceso a nuestro historial clínico? Y el paciente, ¿tiene derecho a conocer todos los datos que en ella se reflejan?

Según la Ley 41/2002 de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, tendrían acceso a la documentación clínica todo personal sanitario, personal judicial que lo requiera y el propio paciente o una persona acreditada por el mismo.

Uno de los fines de la Historia Clínica es la de ofrecer datos que pueden ser usados para estudios epidemiológicos, de investigación o para uso docente, por lo que se” facilitará” su acceso, (del historial completo y original, si así lo expresan) a todo el personal sanitario que lo requiera, quedando sujeto al deber de secreto y a la tan famosa Ley de Protección de Datos. En este caso, los datos personales del paciente, por regla general, se separarán de los datos clínicos, asegurando así el anonimato del paciente.

Mención aparte es el uso del historial con fines judiciales. En este caso se debe entregar copia de la documentación requerida en su totalidad.

Por último, quiero resaltar el acceso que tiene el paciente a los datos de su propio historial clínico. Según la mencionada Ley, tendríamos derecho a una copia de “toda” la documentación,  con excepción de las anotaciones subjetivas realizadas por el facultativo, en las que en ningún caso se podrá acceder, salvo autorización del mismo. El centro hospitalario se reservaría el derecho de elegir el método de acceso (rellenando un formulario, en muchos casos, en donde habría que señalar la finalidad de su lectura), y su presentación (generalmente,una copia de la documentación).

 

María Romero Navajas

Técnico Superior en Documentación Sanitaria