Trauma y dislocación

27-08-2012 in Psicología y psiquiatría by

Para un niño una situación de trauma genera una angustia y una tensión que sobrepasa su capacidad para asimilar experiencias y dotarles de sentido y entendimiento, como los son las experiencias que analizamos en los apartados sobre desarrollo y que se integran al conjunto de contenidos anteriores del niño y amplían su estado de conciencia y las capacidades de su ego consciente, la experiencia traumática queda para el niño aislada y con dificultad de ser integrada.

La disociación es una mecanismo de defensa del ego consciente para evitar la angustia que genera una situación traumática y consiste en la separación de contenidos experienciales, mentales y emocional sensoriales de la consciencia y es la causa del porque una experiencia traumática puede no ser recordada por quien vivió la experiencia.

La disociación no siempre es un mecanismo que indica la presencia de una patología, por ejemplo en la concentración ante una tarea específica se esta excluyendo de la conciencia cualquier estimulo ajeno a la tarea, también ocurre en la meditación. En estos casos mencionados intervienen las funciones ejecutivas, la voluntad y la intención con una finalidad adaptativa que sirve para integrar nuevos contenidos a la consciencia, mientras que el rasgo patológico se diferencia en la presencia de una ausencia de voluntad y la finalidad es impedir la integración de los contenidos traumáticos. La disociación es siempre un rasgo más acentuado en la infancia y va decreciendo con la edad.

El resultado de traumas graves como podría ser el abuso físico o sexual infantil y de la disociación de esas experiencias traumáticas, es que en la psiquis hay contenidos de aspectos experienciales sin ser integrados y aislados de la consciencia que no son autopercibidos.

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