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WordPress Meetup Córdoba 2012: 6 de octubre en Ciencias del Trabajo

27-09-2012 in TIC by Francisco Javier Carazo Gil

Eventos de carácter tecnológico sobre tecnologías tan útiles para autores, bloggers, interesados en ecommerce, personas que quieran montar una web para su negocio, etc. siempre son interesantes, pero si es en tu misma ciudad todavía más. A eso le sumas que participas como ponente y ayudando en la organización y el fruto es lo que viene a continuación.

¿Qué es la WordPress Meetup Córdoba?

Es un encuentro informal donde una serie de personas charlan y dan ponencias sobre un tema que les interesa, en este caso WordPress (sistema en el que está basado esta web). Ponencias más técnicas, charlas más informales, usuarios novatos, expertos en el tema, todos tienen su sitio.

WordPress Meetup Córdoba 2012

¿Cuándo es y dónde?

Se celebrará el próximo sábado 6 de octubre en la Facultad de Ciencias del Trabajo de la Universidad de Córdoba. El horario es de 9:00h a 14:00h.

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La temperatura de Córdoba en Octubre

21-10-2011 in Opinión y actualidad by Alberto Hornero Luque

Parece que la temperatura de las pasadas noches está pareciéndose un poco el tiempo a lo que cabe esperar de un mes como el de Octubre en tierras andaluzas, sin embargo, todos habremos notado esa alza tan particular y anómala en las temperaturas de las pasadas semanas.

Concrétamente, hablo de la pasada semana, dónde se registraron hasta 40 ºC de temperatura en Córdoba en las horas más calurosas del día. Previo al análisis histórico, os muestro unas fotografías que realicé a las 17h20 el día de la Hispanidad (12 de Octubre):

47.5 ºC marcaba el coche como temperatura exterior, a pleno sol:

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Rabanales en 1965, la Universidad Laboral. La UCO antiguamente

29-09-2011 in Ciencias by Alberto Hornero Luque

A mis manos ha llegado un documento que me gustaría transformar en una entrada para compartirla con toda la comunidad.

Como muchos sabréis, el Campus Universitario de Rabanales, ubicado en Córdoba (España), ocupa las instalaciones rehabilitadas de la antigua Universidad Laboral, y lo que os muestro a continuación son unas imágenes de allí, en 1965, 10 años después de su construcción, más concrétamente el proyecto fue definido entre 1952 y 1956 por Miguel de los Santos, Francisco Robles, Fernando Cabestany y Daniel Sánchez Puch en línea con los presupuestos racionalistas de Le Corbusier.

Cómo hacían deporte los de 13 años:

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WordPress Meetup Córdoba el 1 de octubre

23-09-2011 in TIC by Francisco Javier Carazo Gil

Si seguís esta plataforma o escribís en ella como autores, entre otras cosas es porque WordPress hace posible que Red de Autores funcione como lo hace y que sea tan amable con nosotros tanto en su mantenimiento como en la edición de contenido.

Nosotros no somos los únicos que lo usamos, de hecho, a día de hoy no mentimos si decimos que es el sistema gestor de contenidos más popular que existe (Linux Hispano, portal primo-hermano de éste también lo hace). Su relativa juventud, hace que no sea muy popular la aparición de eventos como las WordCamp o los Meetup.

Si vivís en Córdoba o cerca de Córdoba, os animo a todos a pasaros por la WordPress Meetup Córdoba que tendrá lugar el día 1 de octubre. El programa es verdaderamente interesante y como nota curiosa comentaros que participo como ponente hablando sobre “Posicionamiento web con WordPress“.

Espero veros el sábado día 1 de octubre a las 9.15h en la facultad de Ciencias del Trabajo (justo al lado de la Torre de la Malmuerta).

Vicente Amigo, el guitarrista de los toreros

24-06-2011 in Música, Opinión y actualidad by Alfonso Rafael Bustos Gracia

Si Camarón cantaba esas canciones a sus amigos toreros como Curro Romero, ni mucho menos es Vicente Amigo, queriéndolo bautizar como el “guitarrista de los toreros”. Este sevillano-cordobés, aficionado declarado de esta cultura de los toros dedicará temas con un fuerte sentido de pasión a sus amigos. A lo largo de su discografía conocemos tres canciones dedicadas a toreros importantes que han marcado en el arte del toreo. Mientras ellos torean con temple, Vicente Amigo lo hará al ritmo del compás, una canción por tanguillos y dos de ellas por el palo de las bulerías.

 

Vicente Amigo Girol nació en Guadalcanal, Sevilla, el 25 de marzo 1967. Será de niño cuando se traslade a la ciudad de Córdoba con su familia y empezará a la edad de ocho años su formación como guitarrista, ya que, como regalo recibe su primera guitarra, pasando desde entonces por las mejores manos de guitarristas cordobeses, como son el caso de Merengue de Córdoba y el Tomate. Pero su formación culminará de la mano del guitarrista gaditano Manolo Sanlúcar, con quién estudió y trabajó duramente para formarse siendo hoy lo que es, un guitarrista de primera línea. Sale de propias palabras de este guitarrista que “Vi con claridad la fuerza expresiva que tiene la guitarra y me di cuenta de que el trabajo diario es lo que forja y pule”.

En 1988 decide comenzar su trabajo en solitario, presentándose al Festival Nacional del Cante de las Minas de la Unión, obteniendo el primer premio en la sección de guitarrista. Como conmemoración de esto, Vicente Amigo presentó en el año 2010, su nuevo disco, en el que será homenajeado con motivo de su premio y trayectoria profesional, puesto que será éste el punto de inflexión en el que comenzará una carrera meteórica hacia el éxito. Su consagración como guitarrista de primera línea de la guitarra flamenca la obtendrá en 1989 al ganar el premio Ramón Montoya, en el XII Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba. A partir de aquí comenzarán los reconocimientos, tanto dentro como fuera del país. Desde su primer disco, “De mi corazón al aire” en 1991 hasta su disco “Poeta” en 1997, no dejando atrás su disco “Vivencias Imaginadas” será reconocido con numerosos y prestigiosos premios, como son los premios Ícaro o el Ojo Crítico de RNE, e incluso reconocido con los premios al Mejor Autor Flamenco y Mejor Compositor Flamenco, otorgados por AIE y la SGAE, en la segunda edición de los Premios de la Música.

Este “Califa Cordobés”, considerado así por las revistas más prestigiosas y también como el sucesor natural de Paco de Lucía, será reconocido por los artistas más importantes en el que comenzará a compartir cartel con Al Di Meola, Jhon Mc Laughlin, Paco de Lucía, Bob Dylan, David Bowey, Milton Nascimiento, Camarón de la Isla y un sin fin de artistas más.

Será en su disco “Vivencias Imaginadas” donde comience la dedicación de letras a sus amigos toreros. El primer afortunado será Juan Serrano, conocido en el mundo de los toros como Finito de Córdoba, en el que confiesa que “siendo novillero echándose esos manos a manos con Chiquilín me quedé totalmente enamorado de su arte y supone el pilar fundamental de mi afición al toreo”. También confiesa que ha sido una de sus fuentes más importantes para su inspiración, por la belleza que muestra en su arte. Por este motivo, le regalará los tanguillos “De Blanco y oro”, y la letra dice en varias estrofas “Cuando dormía la desperté, Finito está toreando, vamos a verlo, porque Finito está Toreando, vamos a verlo”. A continuación escribirá una frase con sentío en el que expresa lo que siente y dice que “Otro Califa ha nacido, ojalá lo diga el tiempo, lo dice el corazón mío”. Blanco y oro, Vicente Amigo (Véase la canción pulsando el enlace).

Tendrá que ser dos discos siguientes cuando nuevamente, Vicente Amigo, vuelva a dedicar una canción a un torero. No debemos de olvidar, que entre medias, se encuentra la producción de “Ciudad de las Ideas” inspirada en la ciudad de Córdoba y así lo demuestra sus letras, sus títulos y su portada, llegando aquí incluso reconocido ya mundialmente como una gran figura, ya que gracias a su canción “Tres notas para decir te quiero”, será premiado con el Grammy Latino como mejor álbum de Flamenco.

Su siguiente disco, “Un Momento en el Sonido”, publicado en el año 2000, aparecerá unas bulerías, de un principio calmado en el que poco a poco se solivianta, con más fuerza, y así de la nada aparece un tema dedicado al torero del momento, José Tomás. Ésta canción, titulada como “Campo de la Verdad”, tiene una doble intencionalidad. Por un lado, dedicado al barrio de Córdoba del mismo nombre y a la plaza. La letra, dedicada a José Tomás, del mismo modo que reproduce rozando las cuerdas de su guitarra, en el que parece que sus dedos levitan en ese momento, suena el nombre de José Tomás. Las estribillos o estrofas dicen lo siguiente por medio de la voz de Potito, “Campo de la Verdad, que de la verdad, Campo de la Verdad, ay de la verdad, ay terreno por donde pisa, torero José Tomás, ay torero, torero…José Tomás”. Al poco tiempo vuelve a sonar a raíz de un pequeño silencio, expresando de este modo la admiración que siente hacia el torero, la estrofa “Cuando José se pone a torear, se pone a torear, cuando él se pone ya nunca sabe, si del sueño de su muleta volverá, José se quedará dormido toreando a la olas del mar, ay torero, torero José Tomás”. Y ya para finalizar la canción habla de la casta y de cómo se viste la verdad en la plaza con “Trajes de luces tiene el albero, de duda, valor y miedo, José de luna, luna del cielo, cielo de estrellas pá mi torero”. Será tal la pasión que sentirá por José Tomás que también le compondrá una copla, estrenada en la plaza de la Monumental de Barcelona, siendo aquí donde se inspirará para el título de su último disco, “Paseo de Gracia”, publicado en el año 2009. Campo de la Verdad, Vicente Amigo (Véase la canción pulsando el enlace).

Será aquí en el que aparezca un nuevo tema dedicado esta vez por el palo de bulerías, al igual que el disco anterior, a José María Manzanares, hijo del mítico torero, Manzanares. Esta vez, con un sentido filosófico, le dedica la letra, titulada “Azules y Corinto”, con una primera parte cantada por el joven cantaor Nani de Córdoba y dice “aire que viene del cielo con esta muleta, con este torero, aire que viene del cielo con esta muleta, con este torero”. Poco después por medio de la voz de Rafael de Utrera “ay, Rafalillo y los amigos tocamos el cielo viendo torear, Jose Mari Manzanares, plaza de Linares no va a matar, con ese arte de amor y fuego, que nos vino a dar. ¿Que será de esos toreros y del alma mia que se va con ellos?”. azules y corinto (Véase la canción pulsando el enlace).

 

A día de hoy está ya trabajando en la producción de su último disco, en el que surge el interrogante de ¿aparecerá un nuevo tema dedicado a algún torero? Esperemos que salga algo y nos deleite con sus formas de sentir el toreo y de expresar lo que siente hacia sus amigos.

 

 

 

La muerte en Córdoba en el siglo XV: grupos no privilegiados (y III). Aseguración de la vida eterna.

20-04-2011 in Humanidades by Blanca Navarro Gavilán

Como ya hemos expuesto en anteriores artículos, la población de los últimos siglos medievales está convencida de la existencia de otra vida tras el óbito, lo que explica el temor a fallecer repentinamente abintestato, sin poder repartir sus bienes terrenales ni asegurarse que se cumplen los ritos y ayudas para que su alma se garantice la vida eterna tras pasar por el Purgatorio. Aquí, las almas que requieren un tiempo de expiación, se benefician de los actos píos hechos en el mundo terrenal. Por eso algunos testadores mandan misas por las ánimas de ese «tercer lugar» (intermedio entre Paraíso e Infierno), para reducir su tiempo de estancia -y el de sus seres queridos- en el mismo. La mujer de un carretero, Isabel Rodríguez, manda nueve misas rezadas «por las ánimas de Purgatorio» en San Miguel, según comprobamos en su testamento (30 de julio de 1468), mientras el herrero Antonio Martínez manda cinco misas en San Pedro (23 de julio de 1488), las mismas que encarga tres días después la hija de un astero, Francisca, en su caso en San Nicolás de la Ajerquía.

Los legados piadosos servían para ganar méritos ante los ojos de Dios y, al mismo tiempo, para merecer su gloria. De hecho, fue frecuente entre hombres y mujeres de la época acordarse de los más necesitados aunque sólo fuera ante la inminencia de su propia muerte, lo que convertía sus actos misericordiosos en algo meramente egoísta, careciendo entonces del sentido principal. Por esto, no es extraño que los testamentos contemplen obras caritativas que dependían -como no podía ser de otro modo- de las posibilidades económicas del testador. Si no, no se explica que, por ejemplo en el caso de los esclavos, éstos no sean liberados en vida del amo, sino cuando ha muerto, como consecuencia del cumplimiento de una manda testamentaria.

Hemos considerado oportuno mencionar, aunque sea someramente, los tipos de mandas piadosas: las que se hacen a criados, pobres y a hospitales (donde vimos que igualmente había pobres, no sólo enfermos), sin olvidar la liberación de esclavos y las ayudas para el casamiento de huérfanas (manda ésta muy común entre los nobles). Con todo, no sólo los miembros de la aristocracia cordobesa se acuerdan de estas jóvenes, puesto que algunos individuos pertenecientes a la sociedad media ayudan a las huérfanas a poder contraer matrimonio: Catalina Rodríguez, vecina de San Pedro, hija de un sillero y casada en segundas nupcias con un calderero -y cuyo primer marido era astero-, manda «que den 1.000 mrs. para ayudar a casar una huérfana que ella tiene declarado y dicho a sus albaceas», tal y como observamos en su testamento (21 de febrero de 1465).

En cuanto a los esclavos, algunos eran manumitidos en el momento de hacer testamento, si bien otras veces el amo prefiere que se queden con algún miembro de la familia durante algún tiempo antes de alcanzar plena libertad. Parece que los amos, en algunas ocasiones, procuran proteger a sus esclavos (normalmente si son menores), llegando incluso a ayudar al casamiento en el caso de las niñas. El calderero Juan Ruiz el Mayor manumite en su testamento (fechado el 14 de octubre de 1468) a su esclava Marta y su hijo Jorge «de color negros por el serviçio que le hubo hecho e cargo que de ella tiene».

Es obvio que los privilegiados disponen de mayores seguridades de cara a la salvación, puesto que, en virtud de su dinero, podían aspirar a mejores lugares de enterramiento, a un mayor número de misas y otros medios para asegurar la salvación de su alma. Es por esta razón por lo que la afirmación de la igualdad de todos los individuos ante la muerte es una auténtica falacia en tanto en cuanto la consecución de la salvación eterna está determinada por la capacidad económica del difunto. Sobre esta idea de la desigualdad incidimos en nuestra investigación pues, innegablemente, la nobleza cordobesa del siglo XV -estudiada por Margarita Cabrera- no actuará de la misma manera ante la muerte que la sociedad media y baja, objeto de nuestro estudio.

Cabrera Sánchez, M., Nobleza, oligarquía y poder en Córdoba al final de la Edad Media, Universidad de Córdoba, Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Córdoba, Obra Social y Cultural, 1998

Blanca Navarro Gavilán

Licenciatura y Doctorado en Historia

La muerte en Córdoba en el siglo XV: grupos no privilegiados (II). ¿Dónde se redactan los testamentos? Los hospitales de la ciudad

19-04-2011 in Humanidades by Blanca Navarro Gavilán

En el anterior artículo aludíamos a la importancia que adquirió a finales de la Edad Media la redacción del testamento. Pero, ¿dónde se testaba? Por lo general, en la propia casa del otorgante, aunque en el caso de algunos enfermos el escribano se trasladaba a los hospitales. Otras veces, cuando el testador no estaba impedido, incluso acudía por su propio pie a la escribanía y allí testaba, si bien podía hacerlo en cualquier lugar. Por ejemplo, una vecina de la collación (barrio) de San Pedro dicta su testamento en casa de la madre de un criado suyo, que sabemos se localiza «de frente de la Puerta de Baeça», al sureste de la ciudad.

Hay veces en las que el testador está acostado: según se expresa en los documentos, «alechigado en cama». Es lo que ocurre con varios enfermos de la casa de San Lázaro, uno de los casi setenta centros hospitalarios que hubo en nuestra ciudad, según apunta J. M. Escobar Camacho en un artículo sobre los centros asistenciales en la Córdoba bajomedieval. Entre esos enfermos podemos citar al cardero Gonzalo López y al mayoral del dicho hospital, Antonio Quesada (hijo de un sillero), que testan en 1475 y 1476 respectivamente.

En la España cristiana medieval, los hospitales albergaban enfermos, pobres y peregrinos sanos. Hemos localizado comerciantes foráneos (todos enfermos), que redactan su última voluntad desde algún hospital de Córdoba y que incluso señalan como albaceas testamentarios a trabajadores o enfermos del mismo sanatorio. Se conocen muchos hospitales de nuestra ciudad: el de San Bartolomé, ubicado cerca de la iglesia de San Nicolás de la Villa; el de Santa María de la Consolación (entre las actuales calles del Tornillo y de Armas), próximo a la parroquia de San Pedro, como el hospital del Maestrescuela, en la calle Lineros. En la confluencia de esta calle y la actual Badanas se documenta hacia el año 1406 el hospital de San Nicolás de la Ajerquía y, desde aproximadamente 1470, en la plaza del Potro, el de la Santa Caridad de Jesucristo. En la calle Mucho Trigo se conoce, desde 1486, el hospital de San Julián. La mayoría de los vecinos de las collaciones de Santa Marina y San Lorenzo pertenecían al estado llano (sector primario de producción y algunos oficios artesanales) con la salvedad de algunos miembros de la nobleza cordobesa (cuyas casas principales se hallaban en la collación de Santa Marina) y algunos individuos que ocupaban cargos concejiles o profesiones liberales (en la collación de San Lorenzo). En aquélla se documentan varias instituciones asistenciales desde mediados del siglo XV, mientras que en San Lorenzo podemos hablar de la cofradía y hospital de San Martín, con localización en la calle Montero ya desde 1316. Por otro lado, en las collaciones de Santiago y Santa María Magdalena (al sureste y este del sector de la Ajerquía, respectivamente), vivían los menos favorecidos, aunque también había miembros de familias cordobesas con cierto renombre. Y, entre otros ejemplos, en la collación de Santiago aparece el hospital de los Santos Mártires hacia 1387, establecido frente a la iglesia parroquial del mismo nombre.

Extramuros de la ciudad había centros asistenciales y ermitas compartiendo el espacio con tierras cultivables y con arrabales o pequeños suburbios. Por su pronta fundación (año 1262), destaca el hospital de Santa Eulalia, regentado por mercedarios. Cerca de la puerta de Gallegos se erigió una ermita (Santa María de las Huertas), próxima al cementerio de la iglesia de San Hipólito, que, según Ramírez de Arellano, se convirtió en hospital. Extramuros de la collación de la Magdalena, en el sector oriental, concretamente frente a las puertas Nueva y de Andújar, encontramos las ermitas y hospitales de San Antón y San Lázaro, fundados en el siglo XIII. En la misma collación, frente a la puerta de Baeza, se localizaba la ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta, que aparece hacia mediados del siglo XV. Tras realizar el análisis estadístico de los testamentos consultados (como se apuntaba en el anterior artículo), podemos afirmar que el porcentaje de individuos que otorgan sus últimas voluntades desde algún hospital representa un escaso 4% del total, la mayoría enfermos en el hospital de San Lázaro. Los menos, testan desde los hospitales de Santa Lucía, San Marcos, Luis González de Luna y San Bartolomé.

  • Escobar Camacho, J. M., «La asistencia a los pobres en la ciudad de Córdoba durante los siglos bajomedievales: su localización geográfica», Meridies, 1, Córdoba, 1994, pp. 39-62
  • Ramírez de Arellano y Gutiérrez, T., Paseos por Córdoba, León, 1973

Blanca Navarro Gavilán – Licenciatura y Doctorado en Historia

La muerte en Córdoba en el siglo XV: grupos no privilegiados (I). Estado de salud al testar

16-04-2011 in Humanidades by Blanca Navarro Gavilán

Los individuos que vivieron en la Baja Edad Media tenían muy presente el momento del óbito, gran enigma para los cristianos, que debían estar preparados para morir. Contrariamente a lo que podríamos pensar, esta preparación no extinguió el miedo a la muerte, a la que se teme -y mucho- a fines del Medievo, a pesar de la conciencia macabra de la época. Con todo, existían algunos medios para hacer frente a ese pavor, uno de los cuales era otorgar testamento, de ahí la importancia que debemos conferir a esta esencial fuente para el conocimiento de las actitudes ante la muerte -y ante la misma vida- de los cordobeses de esta época.

Los habitantes de la Córdoba de fines del Medievo, como los del resto de ciudades castellanas e incluso europeas, estaban muy concienciados de la realidad de la muerte por lo habitual de la misma, debido a las epidemias constantes que asolaron al Viejo Continente desde mediados del siglo XIV (como la Peste Negra de 1348), a lo que se une el aumento del belicismo (en el caso de Castilla, merece especial mención la Guerra de Granada del siglo XV), entre otros aspectos que favorecieron la experimentación de la enfermedad y de la muerte, como el auge de las ciudades, que concentraron aglomeraciones de gente venida desde las áreas rurales, multiplicándose así la insalubridad que ya de por sí existía en las calles.

Lo normal era testar estando enfermo o ante la inminencia de algún peligro a pesar de gozar de salud. Así, la mayoría de los otorgantes sanos suelen ser hombres que van a la guerra, clérigos que van a peregrinar o de visita pastoral, y comerciantes que recorren Castilla en el desempeño de su actividad laboral. Algunos testan al enfermar en un sitio de paso, como hace en Córdoba el comerciante vizcaíno Martín Aguirre, natural de Azcoitia, que otorga testamento en nuestra ciudad el 21 de noviembre de 1491. No debemos olvidar a las embarazadas, que testan ante el temor de fallecer en el parto, aunque se encontrasen sanas durante los meses de gestación. Éste es el caso de Juana Martínez, que deja por herederos a los dos hijos habidos con su primer marido (un barbero), y a los dos del actual, sin olvidar al «póstumo de que al presente está ençinta», tal y como expone en su testamento (5 de enero de 1473).

A la hora de otorgar testamento resulta indispensable tener plenas facultades mentales, algo que, además, queda especificado en casi todos los documentos consultados, con fórmulas como: «estando enfermo del cuerpo e sano de la voluntad» (testamento de la viuda de un carnicero, fechado el 6 de enero de 1473); «sano del cuerpo e de la voluntad» (caso del sillero Basco Lorenzo, que testa el 10 de agosto de 1465); y «en mi buen seso e memoria e entendimiento natural» (testamento del carpintero Juan Martínez, de marzo de 1468).

Tras el análisis de 283 testamentos del Archivo Histórico Provincial de Córdoba, el porcentaje correspondiente a testadores enfermos es muy superior al de los sanos -77% frente al 18%-. Esto responde a la necesidad de los enfermos de tranquilizar su conciencia y asegurarse la salud del alma antes de pasar a la otra vida. No debemos desdeñar el porcentaje de testamentos de los que no se conoce el estado de salud, que representa un escaso 5 % del total.

Blanca Navarro Gavilán

Licenciatura y Doctorado en Historia

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